viernes, 29 de abril de 2022

Las Flores de Bach: Willow

(Por el profesor Rodrigo Negrete )

Willow es la flor del sauce. Al pensar en el sauce creo que lo que más rápido viene a nuestra mente es la imagen del sauce llorón. Precisamente esta flor nos ayuda cuando caemos en un estado de lamentos permanentes por la injusticia con que nos trata la vida. ¡Cuántas veces habremos sentido las consecuencias de haber guardado en nuestro interior broncas que no pudimos expresar! Luego, con el tiempo, el cuerpo se resintió, la mente se retroalimentó de autoconmiseración y de ahí en más la existencia pasa a ser una queja permanente porque el mundo no da en la medida que pensamos que nos merecemos. Pasamos entonces a ser las víctimas de un destino cruel del que todo nuestro entorno es responsable porque no somos capaces de ver nuestra responsabilidad en lo que nos sucede de encontrar la razón de nuestros pesares en las actitudes propias.
Al tipo Willow negativo lo escuchamos preguntarse "¿Por qué a mí?" o repetir "Yo no hice nada para merecer esto". La amargura queda girando en el interior de la mente y el corazón se llena de un resentimiento difícil de borrar porque los pensamientos inducen a ver todo desde un punto de vista negativo. Cuando las cosas no son como se desean, o todo no sucede de acuerdo a como lo planeado, uno comienza a preguntarse por qué tanta dureza, por qué el destino lo maltrata de esa manera. Cuando estas personas se enferman, son aquellas que nada les viene bien. Si alguna mejoría es visible, niegan categóricamente el hecho de poder estar mejor, argumentando que tal vez su aspecto sea mejor pero que siguen sintiéndose tan mal como antes. Protestan por todo, son difíciles de tratar y muy demandantes.
El tipo Willow negativo es incapaz de disfrutar el éxito de los demás. Sus pensamientos y actitudes endurecen su cuerpo y su mente, pero sobre todo su corazón, al punto que comienza a considerar que la vida le debe algo. Así va tomando de los demás como si fuera su derecho, sin pensar en dar nada a su prójimo, sin darse cuenta de que va alejando a quienes quisieran realmente ayudarlo. Se torna gruñón, incapaz de ver el lado positivo de las cosas, un verdadero aguafiestas.
En casos más puntuales, nos sucede a cada uno de nosotros de perder momentáneamente nuestra armonía, poniéndonos en un estado de irritabilidad en el que vemos todo negro y comenzamos a quejarnos, poniéndonos de mal humor. En esos momentos también podemos pensar cómo pueden estar alegres los demás. Este estado es natural de todas las personas y no deberíamos sentir vergüenza por sentirlo, pues todos en un momento u otro atravesamos por un momento en el cual experimentamos esta emoción negativa, tan natural como tantas otras. Por algo el Dr. Bach incluyó este remedio entre los 38 tipos que componen su sistema.
Sería muy importante reconocer el estado en nosotros mismos, pues es justamente para ello que contamos con la ayuda de Willow: nos ayuda a salir de ese pozo de negatividad neutralizándola, haciéndonos tomar consciencia de las responsabilidades para con nosotros mismos, como de la propia capacidad para atraer felicidad o bienestar a nuestra existencia, según nuestro modo de pensar.
Con Willow recobramos las ganas de disfrutar, de compartir la alegría de los demás. Da la posibilidad de ver las cosas en su real proporción, permitiéndonos recobrar nuestra capacidad de reírnos de nosotros mismos y de mantener nuestro buen humor gracias al optimismo que comienza a desarrollarse. En suma es la flor que da luz a nuestro corazón pues nos ayuda a limpiarlo de sentimientos negativos.
Autores: Staff de la Revista Crecimiento Interior.
 

 

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