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sábado, 21 de agosto de 2021

Para un CHICORY de libro...!

Lo leí en un grupo de fb y no dudé en compartirlo aquí:
Dar, a veces duele un montón.
Son esas veces que uno da para ser necesitado.
Da de más.
Da en exceso.
Da con intenciones de recibir algo a cambio.
Da para algo.
Esa gente que da tanto, cargándose cruces que no le pertenecen, ofreciéndose en cuerpo y alma para salvar al otro, para rescatar al otro, para curar al otro, da por miedo.
Miedo a que si no da, el otro no lo quiera. Y sino lo quiere, el abandono acecha fuerte y con violencia la puerta de su casa.
Entonces uno da, cubriendo todas los espacios y urgencias del otro.
Se postula como imprescindible.
Como necesario.
Como indispensable.
Como el oxígeno para que pueda respirar.
Y el otro acepta. Claro que acepta.
Porque le resuelve.
Le sirve.
Le facilita.
A veces agradece, pero no pudiendo devolver semejante saldo un día se planta frente a la banca y dice que se retira.
Sabe que no puede pagar esa cuenta.
Esa deuda que ni siquiera él, la generó.
Un poco enojado y agotado, agobiado de querer ser rescatado, sin acaso haberlo pedido, se saca de encima semejante presión con un simple BASTA. Se terminó.
"Yo nunca te pedí nada"
Y nuestra Caperucita del cuento, que en realidad, era un lobo hambriento de amor, disfrazado de colorado, regresa con su canasta vacía, sin pena ni gloria, tragándose las flores que fue juntando para decorarle el jardín al otro, sacando las cuentas para ver qué hueco le faltó cubrir, para que el otro no la deje.
Caperucita se equivoca.
Y si sigue dando, y dando y dando , siempre va a ser la niña buena, necesitada por todos, pero amada por ninguno.
Amar no es necesitar, Caperucita.
No tenes que dar nada.
Tenés que ser. Tan simple como Ser.
Porque a la gente, se la ama por lo que es y se la necesita por lo que da.
Y cuando uno deja de tener sed ya no necesita más nada.
¿Y entonces ?
Y entonces se van.
Pensalo bien, Caperucita.
Que ser necesitada no tiene nada que ver, con ser amada.
Nada.
(Lorena Pronsky psicóloga)
 

 

lunes, 8 de junio de 2020

Chicory en estado positivo

Las personas caracterológicamente CHICORY en estado POSITIVO tienen una gran capacidad de amar y gran fuerza interior. Continentes, afectivas, con un tipo de amor maternal desinteresado que da sin pretender recibir, sinceramente atentas a lo que les sucede a los demás.
Dan gran calidez, son amables, y brindan protección a los otros en un marco de libertad e independendencia hacia aquellos a quienes aman, respetando el lugar individual de cada uno.
Las personas Chicory (tanto mujeres como hombres) poseen un penetrante poder de discernimiento, acompañado de una voluntad implacable, una infatigable determinación hacia la consecución de las metas que se fijan y un espíritu de justicia hacia los más débiles. (Claudia Stern - Remedios florales de Bach)
Todos, en mayor o menor medida tenemos un poco de rasgos Chicory en nuestra personalidad que puede estar más o menos positivizado o mostrar sus aspectos menos evolucionados.
Quise hoy destacar las virtudes de Chicory porque la mayoría de las veces posteo sobre sus aspectos negativos. Y eso sucede porque los aspectos negativos Chicory suelen ser tomados para chistes y dibujos caricaturescos simpáticos, graciosos.
Y muchas veces el reflejar un aspecto negativo de manera graciosa puede llevarnos a la reflexión sin sentirnos molestos, agraviados o resentidos.
Por ejemplo, en estado negativo, Chicory es muy controlador. Controla todo, y los tratamientos a los que se somete no escapan a ese control y manipulación. ...😊 como lo refleja la siguiente imagen.


viernes, 8 de mayo de 2020

Hablemos sobre ANGUSTIA

Dice el profesor Grecco:

"Muchas personas, menos de lo que uno quisiera, tienen la clara conciencia de aquello que enseña Zygmunt Bauman en torno de que nos toca vivir en un tiempo que se filtra entre las manos, una época líquida en donde nada persiste, todo resbala. La permanencia y la eternidad están en discusión. Y esto implica que no existe algo lo bastante vigoroso para que consiga perseverar o, dicho de otra manera, lo transitorio se afinca en la sociedad como un modo de ser.

La angustia, en lugar de ser una fuerza impulsora de la realización, una expresión de la libertad personal, se transforma en malestar diluida en el consumismo, la inmediatez y la dependencia. La angustia no se vive, se actúa y, por ese sendero, se va perdiendo la capacidad de expresarla en su realidad constructiva.

Los seres humanos estamos constituidos de tal modo que las relaciones son nutrientes imprescindibles de la existencia. No es posible vivir sin ellas, pero es inevitable que en ellas se presenten conflictos y ambivalencias, que el dolor vincular esté a la par de la dicha.

[...] Para Chicory todo el universo de la ausencia de contacto real, de presencia física, de carencia de intimidad, de falta de cercanía, es un espacio que está alejado de sus expectativas y deseos, Se vuelve un espacio “maldito”. Como remedio, justamente, ayuda a sanar esta circunstancia."

 En el libro “El concepto de la angustia” Soren Kierkegaard pone sobre la mesa la condición de la existencia humana como paradojal. El motivo de esta circunstancia es que los seres humanos están suspendidos en el laberinto de una encrucijada entre la finitud de su naturaleza terrenal y la infinitud de su espíritu. Bach diría entre la personalidad y el alma. Y, es el hecho del escollo que representa la imposibilidad de zanjar esta singularidad contradictoria, una razón que promueve el brote de la angustia en la conciencia. Planteada esta cuestión en términos del proceso evolutivo se expresaría como: para aprender necesitamos estar plenamente encarnados sin olvidar que somos transeúntes. Y esto explica la importancia de Scleranthus como integrador de las aporías existenciales de la vida y que, en la clínica, veamos como antes de poder converger polaridades antagónicas la vivencia angustiosa se hace presente como signo del trabajo de parto de reunión. 

Kierkegaard, a diferencia de Freud no concibe la angustia como un malestar o una señal de alarma sino como un rasgo esencial de la existencia, del “estar aquí” encarnados en un mundo e insertos en un contexto que no podemos gobernar, lleno de sucesos inesperados. Y tal circunstancia nos conduce a tener que elegir, a decidir por ciertos caminos en lugar de otros, a tener que dejar lado cosas que nos importan, a renunciar a deseos y aspiraciones. Y que toda decisión se toma a partir de las facticidades, límites, temores, creencias, memorias, historia… Es natural, en esa situación, temer equivocarse, que dudemos, que la incertidumbre nos invada. Y no es un tema menor, al cual Bach dedica, por lo menos, cuatro flores de los primeros diecinueve: Scleranthus, Cerato, Gentian, Wild Oat. Pero no queda otra alternativa. Si queremos llevar una vida auténtica nos compete elegir, decidir por nosotros mismos y hacernos responsables de esas determinaciones. Y una vida auténtica no solo implica el acto de libertad de ser fiel a uno mismo y no permitir interferencias sino, también, hacerse garante de la presencia del costo que esto supone: la aparición de la angustia, que tanto Chicory como Agrimony evaden.



miércoles, 29 de abril de 2020

CHICORY

"Para los que están muy atentos a las necesidades de los demás. Anhelan que aquellos por los cuales se preocupan permanezcan cerca de ellos."Dr. E. Bach.
"Atrae, retiene, contiene, adhiere, apega. Su miedo a la soledad y necesidad de compañía le lleva a estos excesos afectivos.En la enfermedad se autocompadecen para llamar la atención.
Su tipología puede ser originada por un sentimiento de abandono materno y de soledad extrema sufrida en la infancia. Busca el amor de los demás pero le resulta difícil amar sin esperar nada a cambio y el desapego como base del amor verdadero es la virtud que nos muestra esta flor."
Jordi Cañellas

domingo, 2 de febrero de 2020

CHICORY


(8) Chicory está indicado para las personas llenas de amor y preocupación por sus familiares y amistades, pero que negativizadas podrían llegar a esperar interesadamente reciprocidad en todo el amor que dan y se sentirán menospreciadas e innecesariamente dolidas si no recibieran lo que esperan. Su gran amor puede también conducirles a querer retener a sus seres queridos y a tratar de mantenerlos dependientes y a la mano. Esto puede reprimir el desarrollo de otras personalidades o bien alejarlas.
Cuando alguien cae en el estado negativo de Chicory se usa el remedio para ayudar a aflorar el lado positivo de la persona: brindar amor incondicional y en libertad.
Chicory es la Flor que nos permite amar y aconsejar sin demandar amor y atención a cambio. Vivir la vida en plenitud. También se emplea para ayudar a soltar aquello a lo que la persona se siente aferrada.
En su aspecto positivo (su labor almática), es posible observar que las personalidades Chícory cumplen la misión de ayudar a otras almas a encarnar, aprender el apego. Enseñan el cuidado del alma.
El desapego es congruente con el propósito espiritual de la evolución, y es bien cierto que, el mundo y los vínculos, pueden distraernos de esta labor. Pero, el alma, tiene una tarea y una responsabilidad significativa: encontrar los tesoros de la vida y explorar sus recodos por medio del apego, a través de las relaciones y de las creaciones de Dios en el mundo.
Es claro que para desapegarme primero debo estar apegado. Y, ¿Si no lo estoy? El alma busca apegarse a la vida de una manera envolvente y complicada y se requiere, para lograrlo, de un profundo deseo de intimidad y cercanía, que el Chicory puede enseñar en todos sus matices.
La virtud que aporta es Amor desinteresado, sin posesión.


Chicory