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jueves, 28 de mayo de 2020

CUIDADO CON EL DES-ALIENTO por V Gawel


Sí, estamos rodeados de malas noticias: corrupción, muerte, colapso ecológico, y distintas depredaciones de lo Viviente. Tracemos ahora una raya, como la sinuosa línea que divide al Yin del Yang, lo Claro de lo Oscuro: declaremos lo Claro como el territorio de quienes cada día apuestan a la Vida. Lo Oscuro, como el reino de quienes gestan destrucción con sus gestos. Uno mismo decide su ubicación en ese mapa: de un lado, del otro (sabiendo que en toda persona honesta hay también algo de oscuridad, por supuesto, y viceversa!).
Pero, míralo... en ese mapa hay una zona peligrosa: la línea que separa lo Claro de lo Oscuro. Allí están no solo los indiferentes, los que deciden la mediocridad sin Vivir. Allí también somos propensos a habitar cuando nos desalentamos. No es que, como al mediocre, al desalentado el asunto no le interese: es que cree que nada de lo que haga servirá para nada, y, por ende, decide quedarse en esa línea del medio, dolorosamente paralizado.
Cuidado con el desaliento! Es la trampa mortal para los que nacieron con el corazón despierto: han venido como Walt Withman, que dijo de sí mismo, "Yo soy un hombre que riega la raíz de todo lo que crece". Pero se les agotó el agua. La palabra "des-aliento" significa desconectarse del Hálito de Vida. Etimológicamente quiere decir "perder el Anhelo". El Anhelo de dejar una huella, de hacer algo valioso. Epa! Arriba, que se hace tarde!!
En la Psicología del Budismo, una actitud a desarrollar espiritualmente es el VIGOR: poner energía, ganas, en el trabajo sobre sí y sobre el mundo. Aunque sea tan pero tan duro y difícil a veces! Aunque al Vigor haya que inventarlo desde adentro. Entonces, ante el des-Aliento, volver a res-Pirar. Porque, como bien sabemos, "pyr" es "fuego", y res-pirar significa mantener encendido el Fuego dentro de sí (más allá de la combustión biológica que la respiración implica). El poeta sufi Rumi (nacido en Persia en el 1207), ya siendo viejo sintetizó su biografía, magníficamente, en sólo cuatro palabras: "Ardí, ardí, y ardí".
La muerte que nos rodea necesita de nuestra Vida. Necesita de nuestro Vigor, de nuestro Arder. Una lucha pacífica que se ejerce día a día. Se lo decimos y nos lo decimos: UNO NO ESTÁ SOLO EN ESA DECISIÓN DE REGAR LO QUE CRECE. Aunque se seque eso que regamos: hay más, y mucho más, que necesita de nuestra Agua. Mudarse de la línea inerte, otra vez, hacia lo Claro.
Ojalá que estas palabras te lleven hoy Aliento... Ojalá que lo convides, hasta que vuelva a nosotros, que también lo necesitamos. 



viernes, 8 de mayo de 2020

LA NOCHE OSCURA DEL ALMA por V. Gawel


Creo importante decirlo: es errónea la idea de que quien busca un Sentido superior a su existencia viva por ello con el ánimo siempre en alza, pleno, con vínculos armónicos y felices... (Ése es un facílismo que algunos difusores de la New Age nos han vendido, y que genera mucha confusión.) O sea: si estás procurando trabajar sobre tu mundo interno, relacionarte con los demás sensiblemente, iluminar tus zonas menos crecidas, vivir de acuerdo a los mejores valores… será esperable que en algún tramo del Camino experimentes todo lo contrario de la “paz interior”.
Quisiera enumerar los sentires de lo que San Juan de la Cruz llamó “la Noche Oscura del Alma”, -nombre que la Psicología Transpersonal tomó del misticismo para definir ese tránsito que atraviesa en algún momento quien busca acrecentar la conciencia de sí-: profunda tristeza, aislamiento, sensación de no ser comprendido y de no tener pares; falta de Sentido para el quehacer cotidiano; culpa por saber que uno “debería apreciar la vida”… y no poder hacerlo! (pues eso no depende de la voluntad…); desorientación y sed de comprender; indefinible sensación de amenaza; sequedad emocional, con indiferencia por lo que antes generaba placer o entusiasmo; anhelo de tener esperanza, y sin embargo no encontrar desde donde ejercerla; el derrumbe de creencias que daban consuelo y que son puestas en tela de juicio, no produciendo ya contención alguna… O sea: la sensación persistente de habitar en un “agujero negro”…
Las personas allegadas a quien pasa por este proceso suelen experimentar angustia, temor, a veces enojo porque el otro “ya no es como era”; algunos quieren “inyectarle entusiasmo” proponiéndole actividades… sin lograr devolverle el ánimo (lo cual a su vez les genera impotencia y frustración). Un alumno una vez lo expresó así: “Era como si me insistieran en que fuera al cine… y yo estuviera ciego! No comprendían lo que yo sentía…”
¿Qué le está pasando a quien experimenta esta Noche Oscura? Un especialista en trastornos del ánimo tendría que hacer el necesario diagnóstico diferencial, para discernir si podría tratarse de otro tipo de problema: depresión endógena, estados de pánico, trastorno por duelo suprimido…. Pero ese especialista debiera saber que también existe este otro trastorno del ánimo, que más que una patología es una metapatología, pues se trata de un proceso que va hacia una mayor integración, y no hacia una des-integración: quien lo vivencia está pasando por un período en que su trabajo sobre sí mismo (o alguna circunstancia externa) le ha generado un quiebre de estructuras internas, por el cual la persona que fue hasta ese momento ya no puede sostenerse, y ello está dando lugar a que puje para manifestarse desde adentro una identidad más esencial.
A esa primera identidad resquebrajada las Tradiciones de Conocimiento le llamaron “el Hombre Viejo”: condicionamientos externos que con frecuencia no tienen mucho que ver con quienes realmente somos. En esa circunstancia, la Esencia (la porción del Todo que nos habita) reclama tomar su justo lugar. Como diría Jung, el Sí Mismo busca tomar el timón del barco y pegar un viraje de 180°.
El costo psicológico de ese viraje es vivir esta instancia en la que ya no somos quienes fuimos, pero aún no somos quienes vamos a ser. Es como el momento en que uno se desviste para ponerse ropa más nueva: se está desnudo. Con ello, confundido y vulnerable. La buena noticia es que San Juan no le llamó el Pozo Oscuro sino la Noche Oscura, pues si se la transita con sobriedad, sin dejarse tomar por ella, comprendiendo la naturaleza sagrada de ese proceso (y con las ayudas que sean necesarias), lo que luego acontece es un Amanecer: el advenimiento paulatino de una nueva identidad. Retorna el Sentido, el contento, el entusiasmo (que significa en Teos = “estar con Dios”). Nor Hall enunció una frase que acompaña nuestra tarea cada día: “Asiste a aquellos que ya no están en donde estaban, y aún no han llegado hacia donde van”. De eso se trata.
Virginia Gawel

viernes, 28 de septiembre de 2018

SWEET CHESTNUT:

Es la esencia que nos permite ver un cierre y el inicio de un nuevo ciclo. Una luz de esperanza que muestra el camino, al final de una etapa oscura y sin salida aparente.
Permite soltar, animarse a saltar al vacío.
Aceptar el destino como posibilidad de cambio y evolución.


jueves, 14 de enero de 2016

Sweet Chestnut - Castanea sativa – Castaño dulce



Resumen:

Es el remedio de Flores de Bach para las personas que han alcanzado el límite de resistencia, quienes han explorado todas las alternativas sin encontrar una solución a sus dificultades. Creen que ya no queda otra cosa más que la desolación y el vacío. En tanto que la gente en el estado Gorse ha caído en un estado de desesperanza cuando todavía existen soluciones posibles, la persona en el estado Sweet Chestnut está auténticamente al final del trayecto; lo suyo es una desesperación espantosa y final.
El remedio ayuda a las personas en este estado extremo a mantenerse dueños de sus vidas y a renovar su esperanza y fortaleza. Se puede encontrar una solución inclusive en esta etapa tan desesperada de la vida.

La Descripción del Dr. Bach

“Para aquellos momentos que les suceden a algunas personas, en los que la angustia es tan grande que parece insoportable. Donde la mente y el cuerpo sienten como si hubieran llegado al límite de su resistencia y ya no pueden más. Cuando parece que ya no hay nada más que destrucción y desolación.”


El castaño dulce no está emparentado botánicamente con los castaños, sino que pertenece a la misma familia que el roble (Oak) y el Haya (Beech).
Se trata de un árbol imponente (20 a 30 metros de altura), con un tronco que puede llegar a alcanzar hasta unos 10 metros de diámetro y con hojas grandes, lanceoladas y espinosas que en otoño toman color dorado.


Florece en pleno verano. Las flores masculinas forman fascículos de espigas largas y erguidas de 20 a 25 centímetros de largo, mientras que las femeninas son modestos amentos verdosos que crecen en las axilas o en el pie de las flores masculinas.
Sus frutos (castañas) son dulces y comestibles y están encerrados dentro de una cápsula (perigonio) muy espinoso.
¿Qué fue lo que la exquisita sensibilidad del Dr. Bach captó en esta especie para haberla elegido para tratar uno de los estados emocionales más negativos y desesperantes que puede aquejar a una persona (definido por Bach y muchos otros autores[1] como “la noche obscura del Alma”), caracterizado por angustia extrema y sufrimiento máximo, desolación, desesperación hasta el límite de la resistencia que lleva a temer el derrumbe de la personalidad?
Las raíces profundas y extendidas del Castaño dulce indican una fuerte conexión con la Tierra lo que aportará en la terapia un buen contacto con el pasado y con el Inconsciente. El crecimiento del árbol lleva un movimiento de espiral levógira, indicativo de su potencial para llevarnos “hacia arriba” (ascender desde lo más oscuro y profundo). Las flores masculinas miran hacia arriba (energía Yang) y las femeninas son verdes (el color del equilibrio y la sanación). Los frutos están encerrados bajo una cubierta de protección con espinas muy hirientes, muy punzantes que simbolizan aquellos aspectos de la vida que nos han sido traumáticos, que han dejado su impronta. Bajo dicha cubierta se encuentra la castaña, un fruto dulce, muy nutritivo, energizante, expansivo (al contrario de las castañas de White Chestnut y Red Chestnut que son amargas) que nos enseña que debajo de las espinas, de las situaciones difíciles de la vida, se puede hallar dulzor, comprensión, consuelo. Que es posible sacar algo positivo de aquello negativo que nos ha sucedido en la vida.
Katz & Kaminsky explican que la persona en estado Sweet Chestnut negativo está siendo probada hasta el máximo de su resistencia y que es mediante este intenso sufrimiento que la personalidad se entrega a su Yo Superior y es capaz de renacer abriéndose a una nueva identidad espiritual.
La esencia de Sweet Chestnut será como “una luz al final del túnel”. Ejerciendo su acción predominantemente a nivel del Chakra Cardíaco[2] nos acerca a nuestro Ser Superior. Nos conduce a través de un camino de muerte (del ego) y resurrección para resurgir, cual Ave Fénix, de las cenizas. Somos así iluminados por contenidos trascendentes y esclarecedores en donde la angustia ya no tiene razón de ser.


Mónica Vaccaro




[1] Friederike Maschmann de Ringe, Raúl Pérez, Selma Vijnovsky, Ricardo Orozco y otros.
[2] Orozco Ricardo, Manual para Terapeutas Avanzados, Ed Índigo, pág: 190

Historiales - Un caso para Sweet Chestnut



 


"Hombre de setenta años, viudo. Su vida había sido muy difícil durante los últimos cuarenta años; estaba llena de decepciones, shocks y tristezas, que había ido afrontando con fortaleza y sin desesperación. Pero cuando murió su mujer sintió que ya no podía resistir el estrés de la vida y que ya había llegado al límite de sus fuerzas. Estaba desesperado, deprimido, solo y desesperanzado. Sentía que no le quedaba nada a lo que aferrarse. Cuando vino a vernos su salud física era buena excepto por una constipación crónica que lo obligaba a tomar laxantes todos los días. Se le recetó Sweet Chestnut como remedio tipo para la depresión y la desesperanza. Al cabo de un mes su informe resultaba estimulante. Decía: " La depresión disminuye. Me complace decirlo. Puedo ver la luz del día delante de mí y mi fe ha retornado". Siguió tomando Sweet Chestnut durante dos meses. Escribió de nuevo para decir: "la depresión sin esperanza que sentía casi se ha ido y la constipación mejoró muchísimo. Ya no necesito tomar laxantes. Y sobre todo, he logrado una verdadera paz mental".

Este caso fue narrado por Philip Chancellor y muestra claramente la acción de esta esencia floral, tan acertadamente llamada "la esencia de la resurreción". 
En el próximo post brindaré más detalles de su acción terapéutica.