jueves, 28 de mayo de 2020

¿QUÍMICA O ALQUIMIA?


Ángel Espinoza
(5 de Abril 2020)
"Le preguntaron al Maestro cuál era la diferencia entre la química y la alquimia en las relaciones de pareja y contesto estas hermosas y sabias palabras:
- Las personas que buscan "Química" son científicos del amor, es decir, están acostumbrados a la acción y a la reacción.
Las personas que encuentran la "Alquimia" son artistas del amor, crean constantemente nuevas formas de amar.
Los Químicos aman por necesidad.
Los Alquimistas por elección.
La Química muere con el tiempo,
La Alquimia nace a través del tiempo...
La Química ama el envase.
La Alquimia disfruta del contenido.
La Química sucede.
La Alquimia se construye.
Todos buscan Química, solo algunos encuentran la Alquimia.
La Química atrae y distrae a machistas y a feministas.
La Alquimia integra el principio masculino y femenino, por eso se transforma en una relación de individuos libre y con alas propias, y no en una atracción que está sujeta a los caprichos del ego.
En conclusión, dijo el Maestro mirando a sus alumnos:
La Alquimia reúne lo que la Química separa.
La Alquimia es el matrimonio real, la Química el divorcio que vemos todos los días en la mayoría de las parejas.
"Comencemos a construir relaciones conscientes, pues la química siempre nos hará envejecer el cuerpo, mientras la alquimia siempre nos acariciará desde adentro"


QUÉ SE ENTIENDE POR PERSONALIDAD FLORAL.


(Prof. E.Grecco.)
 
"Las faltas de nuestra naturaleza están expresadas por doce diferentes estados de ánimo, cada uno de los cuales tiene una hierba correspondiente que restablece nuestra salud". (Edward Bach)
 
"Tal como se desprende de varios textos de Bach, las faltas (defectos, fallas, errores) están inscriptas en el alma y son las imperfecciones que debemos corregir a lo largo del camino de evolución. Pero, como tales, ellas no se manifiestan directamente sino que hablan por intermedio de los “estados del ánimo.
 
La personalidad es, para Bach, una construcción emocional del Alma, algo muy semejante al temple emocional de los antiguos griegos de la Medicina Hipocrática, es decir, una forma permanente de ver la realidad y reaccionar ante ella, de buscar seguridad, protección y sostén, de comunicarse, de amar y necesitar ser amado. De modo que, personalidad y estructura emocional son términos ligados solidariamente pero que ocupan comprensiones diferentes. 

Para Bach, solo habría doce temples emocionales, cada uno de ellos con estructuras afectivas propias y, en este plano, si es posible pensar los 38 remedios de Bach como estructuras emocionales equivalentes entre sí. Si bien cada persona posee en su interior la totalidad de la rueda de las emociones, que en el exterior está representada por el jardín floral de Bach, cada quién porta un tipo particular de temple emocional, no por opción o historia, sino por determinación del alma. Este temple es el elegido en cada encarnadura (por el Alma) como el más adecuado para realizar la tarea y aprender la lección que el alma, puntualmente necesita en cada ocasión."
 
Como dice Bach: "Las faltas de nuestra naturaleza están expresadas por doce diferentes estados de ánimo, cada uno de los cuales tiene una hierba correspondiente que restablece nuestra salud".
 
 
 

Cómo se expresa cada uno de los 12 Curadores


Bibliografía: "El regreso al Ser" - C. Belou

CUIDADO CON EL DES-ALIENTO por V Gawel


Sí, estamos rodeados de malas noticias: corrupción, muerte, colapso ecológico, y distintas depredaciones de lo Viviente. Tracemos ahora una raya, como la sinuosa línea que divide al Yin del Yang, lo Claro de lo Oscuro: declaremos lo Claro como el territorio de quienes cada día apuestan a la Vida. Lo Oscuro, como el reino de quienes gestan destrucción con sus gestos. Uno mismo decide su ubicación en ese mapa: de un lado, del otro (sabiendo que en toda persona honesta hay también algo de oscuridad, por supuesto, y viceversa!).
Pero, míralo... en ese mapa hay una zona peligrosa: la línea que separa lo Claro de lo Oscuro. Allí están no solo los indiferentes, los que deciden la mediocridad sin Vivir. Allí también somos propensos a habitar cuando nos desalentamos. No es que, como al mediocre, al desalentado el asunto no le interese: es que cree que nada de lo que haga servirá para nada, y, por ende, decide quedarse en esa línea del medio, dolorosamente paralizado.
Cuidado con el desaliento! Es la trampa mortal para los que nacieron con el corazón despierto: han venido como Walt Withman, que dijo de sí mismo, "Yo soy un hombre que riega la raíz de todo lo que crece". Pero se les agotó el agua. La palabra "des-aliento" significa desconectarse del Hálito de Vida. Etimológicamente quiere decir "perder el Anhelo". El Anhelo de dejar una huella, de hacer algo valioso. Epa! Arriba, que se hace tarde!!
En la Psicología del Budismo, una actitud a desarrollar espiritualmente es el VIGOR: poner energía, ganas, en el trabajo sobre sí y sobre el mundo. Aunque sea tan pero tan duro y difícil a veces! Aunque al Vigor haya que inventarlo desde adentro. Entonces, ante el des-Aliento, volver a res-Pirar. Porque, como bien sabemos, "pyr" es "fuego", y res-pirar significa mantener encendido el Fuego dentro de sí (más allá de la combustión biológica que la respiración implica). El poeta sufi Rumi (nacido en Persia en el 1207), ya siendo viejo sintetizó su biografía, magníficamente, en sólo cuatro palabras: "Ardí, ardí, y ardí".
La muerte que nos rodea necesita de nuestra Vida. Necesita de nuestro Vigor, de nuestro Arder. Una lucha pacífica que se ejerce día a día. Se lo decimos y nos lo decimos: UNO NO ESTÁ SOLO EN ESA DECISIÓN DE REGAR LO QUE CRECE. Aunque se seque eso que regamos: hay más, y mucho más, que necesita de nuestra Agua. Mudarse de la línea inerte, otra vez, hacia lo Claro.
Ojalá que estas palabras te lleven hoy Aliento... Ojalá que lo convides, hasta que vuelva a nosotros, que también lo necesitamos. 



viernes, 8 de mayo de 2020

LA NOCHE OSCURA DEL ALMA por V. Gawel


Creo importante decirlo: es errónea la idea de que quien busca un Sentido superior a su existencia viva por ello con el ánimo siempre en alza, pleno, con vínculos armónicos y felices... (Ése es un facílismo que algunos difusores de la New Age nos han vendido, y que genera mucha confusión.) O sea: si estás procurando trabajar sobre tu mundo interno, relacionarte con los demás sensiblemente, iluminar tus zonas menos crecidas, vivir de acuerdo a los mejores valores… será esperable que en algún tramo del Camino experimentes todo lo contrario de la “paz interior”.
Quisiera enumerar los sentires de lo que San Juan de la Cruz llamó “la Noche Oscura del Alma”, -nombre que la Psicología Transpersonal tomó del misticismo para definir ese tránsito que atraviesa en algún momento quien busca acrecentar la conciencia de sí-: profunda tristeza, aislamiento, sensación de no ser comprendido y de no tener pares; falta de Sentido para el quehacer cotidiano; culpa por saber que uno “debería apreciar la vida”… y no poder hacerlo! (pues eso no depende de la voluntad…); desorientación y sed de comprender; indefinible sensación de amenaza; sequedad emocional, con indiferencia por lo que antes generaba placer o entusiasmo; anhelo de tener esperanza, y sin embargo no encontrar desde donde ejercerla; el derrumbe de creencias que daban consuelo y que son puestas en tela de juicio, no produciendo ya contención alguna… O sea: la sensación persistente de habitar en un “agujero negro”…
Las personas allegadas a quien pasa por este proceso suelen experimentar angustia, temor, a veces enojo porque el otro “ya no es como era”; algunos quieren “inyectarle entusiasmo” proponiéndole actividades… sin lograr devolverle el ánimo (lo cual a su vez les genera impotencia y frustración). Un alumno una vez lo expresó así: “Era como si me insistieran en que fuera al cine… y yo estuviera ciego! No comprendían lo que yo sentía…”
¿Qué le está pasando a quien experimenta esta Noche Oscura? Un especialista en trastornos del ánimo tendría que hacer el necesario diagnóstico diferencial, para discernir si podría tratarse de otro tipo de problema: depresión endógena, estados de pánico, trastorno por duelo suprimido…. Pero ese especialista debiera saber que también existe este otro trastorno del ánimo, que más que una patología es una metapatología, pues se trata de un proceso que va hacia una mayor integración, y no hacia una des-integración: quien lo vivencia está pasando por un período en que su trabajo sobre sí mismo (o alguna circunstancia externa) le ha generado un quiebre de estructuras internas, por el cual la persona que fue hasta ese momento ya no puede sostenerse, y ello está dando lugar a que puje para manifestarse desde adentro una identidad más esencial.
A esa primera identidad resquebrajada las Tradiciones de Conocimiento le llamaron “el Hombre Viejo”: condicionamientos externos que con frecuencia no tienen mucho que ver con quienes realmente somos. En esa circunstancia, la Esencia (la porción del Todo que nos habita) reclama tomar su justo lugar. Como diría Jung, el Sí Mismo busca tomar el timón del barco y pegar un viraje de 180°.
El costo psicológico de ese viraje es vivir esta instancia en la que ya no somos quienes fuimos, pero aún no somos quienes vamos a ser. Es como el momento en que uno se desviste para ponerse ropa más nueva: se está desnudo. Con ello, confundido y vulnerable. La buena noticia es que San Juan no le llamó el Pozo Oscuro sino la Noche Oscura, pues si se la transita con sobriedad, sin dejarse tomar por ella, comprendiendo la naturaleza sagrada de ese proceso (y con las ayudas que sean necesarias), lo que luego acontece es un Amanecer: el advenimiento paulatino de una nueva identidad. Retorna el Sentido, el contento, el entusiasmo (que significa en Teos = “estar con Dios”). Nor Hall enunció una frase que acompaña nuestra tarea cada día: “Asiste a aquellos que ya no están en donde estaban, y aún no han llegado hacia donde van”. De eso se trata.
Virginia Gawel

Hablemos sobre ANGUSTIA

Dice el profesor Grecco:

"Muchas personas, menos de lo que uno quisiera, tienen la clara conciencia de aquello que enseña Zygmunt Bauman en torno de que nos toca vivir en un tiempo que se filtra entre las manos, una época líquida en donde nada persiste, todo resbala. La permanencia y la eternidad están en discusión. Y esto implica que no existe algo lo bastante vigoroso para que consiga perseverar o, dicho de otra manera, lo transitorio se afinca en la sociedad como un modo de ser.

La angustia, en lugar de ser una fuerza impulsora de la realización, una expresión de la libertad personal, se transforma en malestar diluida en el consumismo, la inmediatez y la dependencia. La angustia no se vive, se actúa y, por ese sendero, se va perdiendo la capacidad de expresarla en su realidad constructiva.

Los seres humanos estamos constituidos de tal modo que las relaciones son nutrientes imprescindibles de la existencia. No es posible vivir sin ellas, pero es inevitable que en ellas se presenten conflictos y ambivalencias, que el dolor vincular esté a la par de la dicha.

[...] Para Chicory todo el universo de la ausencia de contacto real, de presencia física, de carencia de intimidad, de falta de cercanía, es un espacio que está alejado de sus expectativas y deseos, Se vuelve un espacio “maldito”. Como remedio, justamente, ayuda a sanar esta circunstancia."

 En el libro “El concepto de la angustia” Soren Kierkegaard pone sobre la mesa la condición de la existencia humana como paradojal. El motivo de esta circunstancia es que los seres humanos están suspendidos en el laberinto de una encrucijada entre la finitud de su naturaleza terrenal y la infinitud de su espíritu. Bach diría entre la personalidad y el alma. Y, es el hecho del escollo que representa la imposibilidad de zanjar esta singularidad contradictoria, una razón que promueve el brote de la angustia en la conciencia. Planteada esta cuestión en términos del proceso evolutivo se expresaría como: para aprender necesitamos estar plenamente encarnados sin olvidar que somos transeúntes. Y esto explica la importancia de Scleranthus como integrador de las aporías existenciales de la vida y que, en la clínica, veamos como antes de poder converger polaridades antagónicas la vivencia angustiosa se hace presente como signo del trabajo de parto de reunión. 

Kierkegaard, a diferencia de Freud no concibe la angustia como un malestar o una señal de alarma sino como un rasgo esencial de la existencia, del “estar aquí” encarnados en un mundo e insertos en un contexto que no podemos gobernar, lleno de sucesos inesperados. Y tal circunstancia nos conduce a tener que elegir, a decidir por ciertos caminos en lugar de otros, a tener que dejar lado cosas que nos importan, a renunciar a deseos y aspiraciones. Y que toda decisión se toma a partir de las facticidades, límites, temores, creencias, memorias, historia… Es natural, en esa situación, temer equivocarse, que dudemos, que la incertidumbre nos invada. Y no es un tema menor, al cual Bach dedica, por lo menos, cuatro flores de los primeros diecinueve: Scleranthus, Cerato, Gentian, Wild Oat. Pero no queda otra alternativa. Si queremos llevar una vida auténtica nos compete elegir, decidir por nosotros mismos y hacernos responsables de esas determinaciones. Y una vida auténtica no solo implica el acto de libertad de ser fiel a uno mismo y no permitir interferencias sino, también, hacerse garante de la presencia del costo que esto supone: la aparición de la angustia, que tanto Chicory como Agrimony evaden.



WALNUT, en la interpretación del Prof. Grecco.

"Hay un aspecto de Walnut que refiere a la función que cumple de ser generador de un espacio de protección, dentro del cual, la persona, se encontraría libre del asedio y del peligro de sucumbir ante las influencias y dominios ajenos. De la misma manera que, la placenta, cuida y resguarda al bebé en el vientre materno, Walnut lleva a cabo una tarea similar con cada uno de nosotros.

Cada avance nuevo en nuestra vida representa un nuevo nacimiento y en cada oportunidad necesitamos una “nueva placenta” que nos ayude a protegernos y nutrirnos en el cambio y el crecimiento. Esta dinámica cobra sentido cuando reflexionamos sobre el hecho que cada transformación, mudanza o innovación en la vida, supone atravesar una vicisitud, en la cual, el orden de adaptación que habíamos logrado establecer se vuelve terreno vulnerable. Esto es necesario que así suceda porque, la rigidez y la dureza, impiden cualquier renovación o ascenso.

En tiempos de cambios, la estructura de nuestros patrones de energía se afloja para acomodar la nueva situación; sin ese aflojamiento las personas no pueden cambiar. Pero esto los deja más abiertos a la interferencia y la intrusión de fuerzas distorsionantes que los pueden sacar de su curso. Entonces Nogal actúa como un escudo, una barrera defensiva dentro de la cual es seguro armar el nuevo patrón de identidad.” Es la metáfora de la luna."

WALNUT, un gran sinérgico floral

(por el Prof. Ricardo Orozco)

"Walnut es una de esas flores que, para mí, podría reclamar una especie de estatus de ser tomada siempre, puesto que se trata de la esencia de la adaptación, y ¿acaso la vida no plantea una continua adaptación? ¿Y qué me decís de la protección?
Pero tal vez lo más enriquecedor de su uso resida en la sinergia que ofrece en combinación con muchas de las otras esencias.
Una de las premisas más importantes en el sistema evolutivo creado por el Dr. Bach es que la personalidad no sea desviada del camino trazado por el alma. Y esto no solo puede ocurrir por los defectos de la personalidad, sino: "por el entusiasmo, las convicciones y la firmeza de ciertas opiniones ajenas. El remedio les proporciona la perseverancia necesaria, y les aporta protección contra influencias externas."
 
Walnut – Honeysuckle: juntos hacia la libertad
 
Sin duda, esta es una de las parejas más perfectas que existen. Hasta ahora había comentado la posibilidad de que ataduras ancestrales, o del sistema familiar más antiguo y desconocido, estén dificultando o incluso frenando nuestra evolución. Walnut se erigía así en una importante esencia. Pero, en todo caso, hablamos aquí de un excesivo peso del pasado en nuestro presente, un peso del que Honeysuckle puede aligerarnos, o ayudarnos a “amortizar”.
 
Walnut - Wild Oat: el viaje hacia nosotros mismos
 
Hasta tal punto están compenetradas estas dos maravillosas esencias, que resulta casi inimaginable prescribir Wild Oat sin Walnut.Wild Oat representa una especie de brújula inteligente que nos ayuda a encontrar y orientarnos en nuestro camino por la vida. Se trata de una flor magnífica de orientación, sentido vital y automotivación. Sin embargo, a menudo no basta con tener las coordenadas del lugar hacia el que vamos. Puede que nos falten herramientas para la travesía. Es muy probable incluso que nos sintamos demasiado atados como para poder emprender el viaje o que, una vez iniciado este, no sepamos adaptarnos o protegernos adecuadamente. Será necesario resguardarse especialmente de influencias obstaculizadoras, como por ejemplo opiniones, exhortaciones y determinadas convenciones sociales. Muy probablemente, tendremos que frustrar a personas que, aunque nos quieran, esperan de nosotros cosas que no podemos darles, o que nos desviarían demasiado del destino trazado por el alma o de las coordenadas de nuestra brújula existencial.13
Walnut se ofrece como una mochila inteligente, con una serie de utensilios para el viajero, o acaso pionero, que se aventura por el trascendente camino, exterior e interior, trazado por el alma: herramientas de corte, adaptadores, protectores…
 
Walnut – Beech: adaptándonos positivamente
 
Beech representa el rechazo, la irritación, la intolerancia. Muchas son las veces que el rechazo es la consecuencia de una mala adaptación a un cambio. Esto se ve claramente en una reacción como la alergia, intolerancia a medicamentos, vómitos, etc. Pero también numerosas actitudes de intolerancia y rechazo a nivel interpersonal provienen de esa falta de adaptación a lo nuevo, como el racismo, la xenofobia, etc., o son directamente producto de la rigidez mental.
En cualquier caso, seguramente el poder de evolución es directamente proporcional al de adaptación. Por eso estamos aquí ante una maravillosa pareja de conveniencia, donde a una mayor adaptación sigue una buena tolerancia.
 
Walnut - Star of Bethlehem: juntos en la adversidad
 
Como ya anticipaba en la mención al Rescate y a fórmulas de emergencia más recientes, no hay duda de que una buena adaptación minimiza los efectos de cualquier trauma. Al mismo tiempo, se previenen secuelas y se optimiza la recuperación e incluso la resiliencia.
 
Walnut – Chestnut Bud: Hasta que la muerte nos separe
 
Para asimilar el aprendizaje trascendente es necesaria una creciente capacidad de adaptación. Estar dispuesto a sorprenderse continuamente, a rectificar y desechar viejos planteamientos. Como dijo el Dr. Bach: "Debemos mantenernos flexibles de pensamiento, para que las ideas preconcebidas y los prejuicios no nos priven de la oportunidad de obtener un conocimiento más amplio y más fresco. Debemos estar siempre dispuestos a abrir la mente y a rechazar cualquier idea, por firmemente arraigada que esté, si la experiencia nos muestra una verdad mejor." 14
Walnut y Chestnut Bud plantean la cuestión de si en realidad deberían ser tomadas siempre, al menos en los tratamientos a medio y largo plazo, puesto que la primera crearía el terreno para asimilar el aprendizaje, favorecido directamente por la segunda. Entiendo que es muy difícil pronunciarse sobre esto y pienso que, en definitiva, lo que terminará primando es el estilo del terapeuta. Pero lo que sí tengo claro es que estas dos esencias llegan a los niveles más altos a los que pueda aspirar la terapia, lo causal, que ya apuntaba anteriormente para Walnut. Chestnut Bud se suma a esta propuesta, con el convincente argumento de que encarnamos en este día de colegio llamado vida para aprender.