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sábado, 17 de octubre de 2020

Prescribir luz o prescribir remedios

  “Es muy curioso que casi no existan comentarios, en la enseñanza floral, sobre el valor de la luz, en tanto símbolo y soporte material del mensaje sanador de las esencias florales, ni que tampoco se hable mucho del carácter iluminativo de su acción terapéutica. (“La enfermedad es pura y exclusivamente correctiva; no es ni vengativa ni cruel, sino el medio adoptado por nuestras propias Almas para señalarnos nuestras fallas, para evitar que cometamos más errores, para encauzarnos de vuelta por el sendero, de la Verdad y la Luz, del que nunca deberíamos habernos apartado - Edward Bach) Supongo que esto tendrá una razón de ser que, en parte, se explica por el alejamiento de la Terapia Floral de sus raíces espirituales, que transformó la prescripción de una llama para hacer conciencia, en una fórmula para erradicar síntomas. Y la pérdida de la “luz” condujo, a la Terapia Floral, a una profunda asfixia que la ha encaminado a doblegar sus convicciones con la finalidad de intentar garantizar un reconocimiento protector que le provea el aire que requiere para vivir: a obtener oxígeno de otras fuentes que no son las propias.”

“Nos preguntamos ¿Qué prescribir? Al igual que el diagnóstico, la prescripción es la comunicación de una interpretación. La diferencia reside en que el diagnóstico es palabra, mientras que la prescripción es nombre hecho obra. Así, el terapeuta, es tanto traductor (en el diagnóstico) como obrero (en la prescripción); trabajador que colabora en el Plan de la Evolución ayudando a cincelar, con las esencias florales, las imperfecciones que impiden, a los pacientes, estar en armonía con sus almas.”

(Eduardo Grecco)


 

jueves, 28 de mayo de 2020

¿QUÍMICA O ALQUIMIA?


Ángel Espinoza
(5 de Abril 2020)
"Le preguntaron al Maestro cuál era la diferencia entre la química y la alquimia en las relaciones de pareja y contesto estas hermosas y sabias palabras:
- Las personas que buscan "Química" son científicos del amor, es decir, están acostumbrados a la acción y a la reacción.
Las personas que encuentran la "Alquimia" son artistas del amor, crean constantemente nuevas formas de amar.
Los Químicos aman por necesidad.
Los Alquimistas por elección.
La Química muere con el tiempo,
La Alquimia nace a través del tiempo...
La Química ama el envase.
La Alquimia disfruta del contenido.
La Química sucede.
La Alquimia se construye.
Todos buscan Química, solo algunos encuentran la Alquimia.
La Química atrae y distrae a machistas y a feministas.
La Alquimia integra el principio masculino y femenino, por eso se transforma en una relación de individuos libre y con alas propias, y no en una atracción que está sujeta a los caprichos del ego.
En conclusión, dijo el Maestro mirando a sus alumnos:
La Alquimia reúne lo que la Química separa.
La Alquimia es el matrimonio real, la Química el divorcio que vemos todos los días en la mayoría de las parejas.
"Comencemos a construir relaciones conscientes, pues la química siempre nos hará envejecer el cuerpo, mientras la alquimia siempre nos acariciará desde adentro"


sábado, 29 de julio de 2017

El Misterio de una gota de rocío - Tercera Parte






Tercera parte
El rocío en la alquimia es la condensación de ese espíritu celeste. La humedad con el frío se condensa en gotas de agua. Esta transformación, del aire húmedo que impregna una superficie en gota de agua, ocurre debido a la radiación, especialmente en noches despejadas donde predomina la radiación infrarroja sobre la radiación solar (y en términos alquímicos la influencia de la luna y las estrellas). Esta radiación infrarroja pero también de rayos cósmicos y otras gamas de luz invisible impregnan la atmósfera de la energía del cosmos, la cual se materializa fugazmente en el rocío: un instante que engloba la luz. Quizás por esto, o porque el aire tiene una carga eléctrica, se dice atinadamente en la alquimia que el rocío porta el “fuego secreto” y como tal es una esfera perfecta: la conjunción de los opuestos, el agua y el fuego. La gota de rocío, ya sea de manera literal o simbólica, es la encarnación prístina del espíritu, primera manifestación visible de lo que es potencia ilimitada, en un estado en el que aún preserva su pureza. Reflejando la luz, el rocío es una gota de espíritu, un relámpago transparente o la superficie del cielo en una hoja: una síntesis microcósmica del universo.
Tradicionalmente se recogen las gotas de rocío en la primavera, en noches en las que la luna se mueve de creciente a plenilunio. Esto, para captar la energía del renacimiento que contiene el rocío en esta época en reflejo del proceso fertilizante de la naturaleza. 
Entre otros de los intereses popularmente atribuidos a los alquimistas, además de encontrar la piedra filosofal y convertir el plomo en oro, está lo que se conoce como el elixir de la vida y también la fuente de la juventud.  De alguna manera burlar la muerte y el proceso de degeneración del cuerpo con un equilibrio de los elementos, añadiendo mercurio, sal, azufre o buscando el opuesto –coniunctio oppositorum–, si se tiene poca agua o poco fuego, recurriendo a minerales, plantas o incluso personas que tienen un excedente de este elemento faltante para lograr la alquimia en el atanor del cuerpo, solve et coagula. Más allá de que la alquimia reconoció con Hipócrates que “es más importante saber qué tipo de persona tiene una enfermedad que qué tipo de enfermedad tiene una persona”, existen relatos y aventuras que mencionan la búsqueda de desarrollar una medicina universal, una panacea o el mismo alkhaest, el licor inmortal.
El rocío –que ya hemos visto es también “el fuego secreto de la naturaleza”– parece ser un elemento importante, al menos para algunos alquimistas, para obtener este “espíritu salino” con el cual se pueden realizar las operaciones maravilosas de la ciencia oculta.  En varios sentidos el rocío recuerda a un líquido divino o a una sustancia que confiere la divinidad o los atributos de lo celeste.  Recoger el rocío –la gota de aire condensado, una perla de Indra o un glóbulo de icor– en cierta forma  podría ser una técnica más sutil para robar el fuego de los dioses. Quizás una forma, por sigilosa y hermética, aceptada por los olímpicos que pese a ser longividentes deciden hacerse de la vista gorda, en esa hora crepuscular donde la realidad y el sueño se funden.
Una gota de rocío es un orbe de perfección, potencia pura en su transparecia luminosa. Una perla del universo, pequeño mundo. Una perla del collar que refleja todas las perlas en cada una.”Para los alquimistas, el proceso de individuación representado por el opus era una analogía de la creación del mundo”, escribió Carl Jung.
En cierta forma el rocío representa una forma individual que recapitula la creación del mundo.

El misterio de una gota de rocío - Segunda Parte





Segunda parte
La alquimia es la ciencia de transformar las cosas utilizando el conducto de la naturaleza. Más que transformar los metales, los alquimistas buscaban transformase a sí mismos conforme a los principios de la armonía universal: la relación simbólica y simbiótica entre el cielo y la tierra.
Entre las varias técnicas utilizadas dentro de este magno arte, la recolección del rocío tiene un lugar privilegiado, tanto por su importancia en la obtención de una medicina universal como por su refinación poética. Es dentro de lo que se conoce como “Espagiria”, el “arte de separar y unir” o también “la alquimia vegetal”, que está arraigada la práctica de salir al campo, especialmente en primavera, para recoger el rocío del amanecer del césped o de ciertas plantas (como el manto de la virgen o Alchemilla), con la particular influencia de la luna.
La alquimia, en su antigua fortaleza, está cifrada de símbolos y hace de la misma naturaleza un símbolo viviente –por lo que las correspondencias emanan una cierta energía o una cierta influencia que se puede utilizar para operar cambios en el mundo natural. Las metáforas son utilizadas para ocultar los secretos pero también como un poder de conexión entre el significado y una acción magnética –la articulación de un lenguaje que refleja el encantamiento de la materia. Este es el caso del rocío, también conocido como “agua celestial” o “plata filosofal” y cuyo poder proviene tanto de su energía natural como de su agencia simbólica.
Desde el origen de la filosofía humana el aire ha sido relacionado con el espíritu. La etimología nos dice mucho al respecto, tanto la palabra “alma” como la palabra “espíritu” nacen de palabras que significan “aliento” o “respiración”.  También desde la herencia griega tenemos la palabra “pneuma” que significa “espíritu” al igual que “aire.”  En sánscrito el término “akasa” significa éter, y es tanto el espacio mismo como el espíritu que permea el espacio y la memoria inherente al espacio. También en el hinduísmo, la fuerza vital o “prana” está identificada con el aire y se obtiene, como es lógico, respirando. Es parte de nuestro inconsciente colectivo asociar el aire con el espíritu –también decimos que la creatividad ocurre como una inspiración—y creer que de alguna manera la vida llega a la tierra del cielo o que el espíritu desciende en su escala radiante.

El misterio de una gota de rocío - Primera Parte




Primera parte
Nora Weeks (la mujer que acompañó al Dr Bach por toda Inglaterra en la búsqueda de sus flores curativas) cuenta que una mañana de mayo, cuando Bach caminaba a horas tempranas por un campo cubierto todavía de abundante rocío, le cruzó de repente la idea de que cada gota de rocío debía contener algunas de las propiedades de la planta donde se apoyaba, pues el calor del sol, actuando a través del líquido, serviría para extraer di­chas propiedades hasta que cada gota estuviera imantada con ener­gía. Entonces Bach advirtió que, de poder obtener de esta manera las propiedades medicinales de las plantas que él buscaba, los re­medios resultantes contendrían la energía perfecta y no contami­nada de las  plantan, y  seguramente curarían como no había curado antes preparación médica alguna. [...]. Decidió poner a prueba su teoría recogiendo el rocío de ciertas flores antes que el sol las eva­porara, y experimentarlas en sí mismo. En primer término vertió dentro de pequeños frascos las gotas provenientes de diversas plan­tas con flores, llenando algunos con el rocío de flores que habían es­tado expuestas a la plena luz solar, y otros con aquellas que se en­contraban todavía en la sombra. [...]. El hecho importante que averiguó a partir de este experimento era que el calor del sol era esencial en el proceso de extracción, ya que el rocío recogido en las plantas en los lugares sombreados no era tan potente como el de las plantas a pleno sol. [...]. Habiendo probado que el rocío calentado por el sol absorbía las propiedades de la planta sobre la que se en­contraba, se dedicó a perfeccionar el nuevo método de preparar remedios curativos. Recolectar suficiente rocío de cada flor sería demasiado trabajoso y demandaría demasiado tiempo, de modo que decidió recoger algunas flores de una planta escogida y colocarlas en un bol de vidrio lleno de agua proveniente de un arroyo límpido y colocarlo en el campo a pleno sol durante varias horas. Hizo esto y descubrió con gran satisfacción que el agua estaba impregnada de energía de la planta, y que era muy potente.

 

viernes, 26 de mayo de 2017

Cómo nació la terapia floral


(Mónica Vaccaro – BFRP)

El 19 de Marzo de 2014 adquirí el libro  “Nueva Generación – Avances en la Terapia Floral” escrito por el Lic. Raúl Pérez. En la página 11 leí:


Y desde entonces el tema de la importancia del rocío como soporte de la información floral estuvo siempre dándome vueltas en la cabeza. Qué tenía que ver el rocío con la Alquimia? – me preguntaba.
Paracelso decía: “La naturaleza no produce nada en sí que sea perfecto. El ser humano debe conducir las cosas hacia su perfección y este trabajo se llama Alquimia.”
Está relacionada la Alquimia con el arte de curar?
Fue Carl Jung quien dijo:



"El objeto de la alquimia no es transformar metales innobles en plata u oro, sino crear un remedio contra todas las enfermedades" 
(Sa­lomón Trismosín “Materia Médica”)

En la primavera del año 1930 Bach se aleja de Londres. Era una cálida mañana del mes de mayo y parte rumbo a Gales”- nos cuenta el profesor Grecco. Tenía 43 años y, literalmente, co­mienza un viaje que lo conduce a la creación de su Obra Floral.  Un viaje que, como el de Santiago, el protagonista de “El Alquimista”de Coelho, sería iniático y transformador.
Nora Weeks (la mujer que acompañó al Dr Bach por toda Inglaterra en la búsqueda de sus flores curativas) cuenta que una mañana de mayo, cuando Bach caminaba a horas tempranas por un campo cubierto todavía de abundante rocío, le cruzó de repente la idea de que cada gota de rocío debía contener algunas de las propiedades de la planta donde se apoyaba, pues el calor del sol, actuando a través del líquido, serviría para extraer di­chas propiedades hasta que cada gota estuviera imantada con ener­gía. Entonces Bach advirtió que, de poder obtener de esta manera las propiedades medicinales de las plantas que él buscaba, los re­medios resultantes contendrían la energía perfecta y no contami­nada de las  plantan, y  seguramente curarían como no había curado antes preparación médica alguna. [...]. Decidió poner a prueba su teoría recogiendo el rocío de ciertas flores antes que el sol las eva­porara, y experimentarlas en sí mismo. En primer término vertió dentro de pequeños frascos las gotas provenientes de diversas plan­tas con flores, llenando algunos con el rocío de flores que habían es­tado expuestas a la plena luz solar, y otros con aquellas que se en­contraban todavía en la sombra. [...]. El hecho importante que averiguó a partir de este experimento era que el calor del sol era esencial en el proceso de extracción, ya que el rocío recogido en las plantas en los lugares sombreados no era tan potente como el de las plantas a pleno sol. [...]. Habiendo probado que el rocío calentado por el sol absorbía las propiedades de la planta sobre la que se en­contraba, se dedicó a perfeccionar el nuevo método de preparar remedios curativos. Recolectar suficiente rocío de cada flor sería demasiado trabajoso y demandaría demasiado tiempo, de modo que decidió recoger algunas flores de una planta escogida y colocarlas en un bol de vidrio lleno de agua proveniente de un arroyo límpido y colocarlo en el campo a pleno sol durante varias horas. Hizo esto y descubrió con gran satisfacción que el agua estaba impregnada de energía de la planta, y que era muy potente".
En el artículo publicado en The Homcepathic World en 1930 con el título "Algunos remedios y nuevas aplicaciones", Bach manifiesta: "Tenemos mucho que aprender en lo que respecta a la recolección y preparación de las hierbas; debemos tomar en consideración muchos puntos si queremos obtener un resultado máximo, en lugar de uno mediocre: el hábitat natural, la edad, el estado y la parte en particular de cada planta, las influencias planetarias, la hora del día y, no por último menos importante, la actitud mental del médico, que debería ser de absoluta devoción a la obra que tiene entre manos en beneficio de la humanidad"
Esta idea de conjunción de fuerzas y elementos en un mismo pro­ceso de metamorfosis, bajo influencias planetarias, en la prepara­ción de los remedios florales tiene fuertes resonancias alquímicas, cabalistas y gnósticas que conviene no perder de vista para esta­blecer, en el trabajo de Bach, la continuidad de una corriente de pensamiento en la historia de las ideas terapéuticas y que seguramente fluían en su mente.
De la narración de Nora Weeks co­mo de las propias palabras de Bach, se deduce la influen­cia del pensamiento de Paracelso sobre el trabajo de construcción de la Terapia Floral. ¿Cuál es la esen­cia de lo que Bach está sustentando? Una respuesta posible es que está madurando la idea de preparar un remedio quintaesencial, dado que ha observado que el rocío calentado por el sol contiene el patrón arquetípico de la flor en la cual reposa y que la signatura de la planta indica la naturaleza de la acción cu­rativa que ella posee. Todo esto nos lleva, inequívocamente, a Pa­racelso y su ars spagirico.
El proceso de preparación de las esencias florales por el método solar es fruto de la aplicación de un doble movimiento: de la flor al rocío y del rocío de la flor al agua, con un paso intermedio de la acción solar como activadora.
Para los alquimistas, gnósticos y hermetistas el rocío (especialmente de mayo a septiembre) era considerado el reservorio del espíritu uni­versal de la Naturaleza, de modo que en él anidaba el poder cura­tivo que ella poseía, y, a partir de este principio, se preparaban re­medios sanadores.
Dice Eduardo Grecco “Bach reconoce en sus textos, en varias oportunidades, a Paracelso como un antecedente de su obra y como un pensador afín con sus planteos sobre la salud, la cura y la enfermedad. Pero, Paracelso no brota de la nada, sino que entronca su labor dentro de una corriente que ya venía operando con una perspectiva mucho más abarcativa, a la cual él hace, sin duda, una contribución significa­tiva. Este movimiento, que podemos llamar Alquimia Vegetal, está ligado a la Alquimia (en su poco recordado campo médico) y al Hermetismo, y tiene una estrecha relación con las tradiciones esotéricas judías, cristianas y árabes y con la Kemicina egipcia.”
Paracelso había recuperado para la Medicina el respeto por las leyes naturales -como parte esencial de toda terapéutica- y sostuvo que la Naturaleza posee un método cierto para curar las enfer­medades que el médico, en general, ignora. Esta convicción es de capital importancia en relación a la función terapéutica, en el sen­tido de que la Naturaleza proporciona las herramientas necesa­rias para la cura, y que el médico debe aprender a escucharla al punto que "si se entiende la Naturaleza -afirmaba-, ella misma cu­rará por sí sola las enfermedades".
En este sentido, el "estar acorde con la Naturaleza" significa concordancia con un Plan Divino -en el que creía fervorosamente Bach- contenido en sus leyes y funcionamientos, ya que -como pensaba Paracelso, y en esto hay absoluta coincidencia entre los dos - existe una presencia divina en el hombre y en la Naturaleza, y ésta no se reduce a materia, sino que es un orden de signos, es decir, un lenguaje por medio del cual dicho Plan habla.
Ajustarse a la Naturaleza implica, también, no agregar en la cura nada que no provenga del interior de la persona y nada que releve al paciente de su propia responsabilidad.
Paracelso a consideraba al mundo como una gran farmacia y a Dios como el "boticario supremo". De tal forma,  cualquier segmento de la Naturaleza tiene la posibilidad de convertirse en un fármaco, y para esto se necesita que el médico -mediante la ob­servación, la signatura y la alquimia— haga evidentes las modali­dades de su acción sobre la persona. “Entre Dios y la Naturaleza, el hombre pasa a constituirse en un explorador y administrador de los caudales curativos de la tierra y del universo.” (E. Grecco)

Espagiria

 

Se le atribuye a Paracelso el haber denominado “Espagiria a la producción de medicinas a partir de plantas utilizando procedimientos alquímicos.
Pero la espagiria no es sólo una técnica alquímica de preparación de remedios en base a la captación de las propiedades esenciales de una sus­tancia, sino unaconcepción filosófica esotérica que puede remontarse hasta Pitágoras, de un modo muy generoso, y más ciertamente a la alquimia me­dieval y las escuelas médicas del esoterismo judío y árabe. Etimológicamen­te, del griego spao (separar) y ageiro (juntar). Espagiria designa un arte al­químico o un procedimiento mediante el cual se extrae la esencia o energía sutil de la materia. Esta energía, una vez liberada (a partir de minerales, ve­getales o animales), puede administrarse en forma de remedios y unirse a la energía del hombre. Los remedios espagíricos se preparan mediante una técnica llamada "iatroquímica" y son medicamentos altamente asimilables, en el plano energético, por el organismo en el que se introducen.
Para la es­pagiria la enfermedad es concebida como un desequilibrio vibratorio en al­guno de los tres aspectos del hombre: físico, psíquico o espiritual. Al tomar los remedios espagíricos se introduce la "nota correcta" en la que el organis­mo ha olvidado "vibrar". La espagiria confía en las potencialidades del hom­bre, ya que es el propio organismo el que reacciona y vuelve a su armonía original cuando se le proporciona la energía adecuada, a través de los reme­dios portadores de "luz". La medicina espagírica no es una medicina nueva. Paracelso postuló sus principios y el método del tratamiento, que consiste en relacionar cada afección con el desequilibrio de una u otra actividad vital. Por lo tanto, el método espagírico consiste en determinar cuál o cuales de estas actividades están desarmonizadas, y administrar la preparación espagírica que. por presentar la misma similitud de actividad, restablecerá la armonía perdida.



En un próximo post escribiré sobre el misterio de la gota de rocío.


Bibliografía:

Bach, Edward; “Obras completas – Escritos Florales”. Ed.Continente
Grecco, Eduardo; “La Luz que nunca de apaga”; Ed. Continente
Gurudas; “El libro de las esencias florales”- PDF
Jung, Carl.G.; “Psicología y Alquimia”- PDF
Pérez, Raúl; “Nueva Generación –Avances en Terapia Floral. Ed. Fultena
Paracelso; “Botánica Oculta”; Ed. Kier