domingo, 30 de octubre de 2022

RECONCILIACIÓN Y FLORES DE BACH

Por Celia Guerra BFRP

Reconciliarse tiene que ver con retornar a un lugar donde ya se estuvo y también con reunir de nuevo aquello que durante un tiempo se mantuvo separado.
Es posible que pensemos que éste viaje de vuelta conlleve un estado igual o similar al que había, sin embargo, no siempre sucede de esta forma porque aquello que quedó en el camino, lo que se interrumpió, nos transformó internamente y cambió no solo la mirada sino también conceptos y afectos.

La primera reconciliación posible, es con uno mismo, tomando lo que se siente, dando espacio a lo que hay, asumiendo progresivamente los sentimientos propios con la mayor honestidad posible. Para llegar a ésta actitud no hay que tener prisa, simplemente saber que se está dispuesto. Reconciliarse no es sinónimo de perdonar, sino de reparar la parte interna que quedó dañada y llegar a unir aquello que se rompió.

El remedio floral HOLLY permite ir diluyendo el espejismo de la separatividad, del enfado consciente o inconsciente que intenta guardar el dolor dentro de un caparazón espinoso, no en vano se le conoce como el remedio del amor

WILLOW facilita la dispersión de la amargura que quedó guardada y orienta al ego hacia adentro para dejar de proyectar en lo externo y llegar a ver toda la energía que se queda estancada en la queja y la autocompasión

WALNUT-HONEYSUCKLE para “quebrantar el hechizo” del pasado y romper las ataduras que atrapan al ser en lo que ya no está.

STAR OF BETHLEHEM si adentro aún permanece la pena por lo que se interrumpió si el pesar impide ir hacia adelante emocionalmente.

Reconciliarse es una forma de soltar, de dejar atrás. Dice Deepak Chopra:
"Cuando dejas ir, perderás muchas cosas de tu pasado, pero finalmente te encontrarás a ti mismo


 

 

viernes, 29 de abril de 2022

¿Dónde se escondió la Felicidad?...

Por Claudia Belou. BFRP

"A veces creemos que la Felicidad está al alcance de la mano y ¡PAF! en un abrir y cerrar de ojos, algo pasó y se esfumó. Se perdió, se escapó, se escondió ....... y ¿dónde se habrá metido?
Comienza la búsqueda y los seres humanos nos disponemos a hacer cualquier cosa con tal de encontrarla.
Nos sentimos capaces de enfrentar dragones, de saltar sobre precipicios, de caminar sobre el agua o el fuego........ Hasta que, como en todo desafío, empiezan a aparecer las vallas.
Los obstáculos que se suceden van haciendo que, desde nuestra percepción tan humana, la Felicidad vaya más rápido y empiece a sacar ventaja. A tal punto que de golpe se pierde de vista. ¿Será que nunca se dejará alcanzar? ¿Será que no es para nosotros? ¿O ....... será simplemente que no está donde la estamos buscando? ¡Mmmmmmm! ¿Y si fuera esto último? ¿Dónde habría que buscarla?
Pues yo opino que en los lugares donde no hemos buscado aún. Es decir que los seres humanos creemos que la felicidad está lejos. Que es inalcanzable. Y no podemos comprender que no la vemos porque está delante de nuestras propias narices. Está en la gota de rocío, en el sol que se proyecta en una explosión de colores en un atardecer, en el canto de un pájaro cerca de nuestra ventana, en el amanecer y ver el día, en el atardecer y contemplar las estrellas, en la música que nos acompaña, en la danza interior, en nuestro sueño de niño, en la posibilidad de ser uno mismo, en nuestras ilusiones, en el camino que recorremos para ir en su búsqueda, en el camino que dejamos atrás con obstáculos vencidos y con pruebas de las que aprender. Está en el murmullo del agua, en la quietud de la piedra y en el soplido del viento.
Está en todo eso y mucho más. La Felicidad no es un estado social. Es una luz que nace dentro de cada corazón. Es la fuerza que impulsa a cada alma a ser individual y al mismo tiempo, parte de un todo. Es aquello que nos hace sentir la necesidad de dar y la alegría de ver a alguien feliz. Es la pasión que nos impulsa a seguir nuestro camino y la certeza de saber que lo recorremos del mejor modo con las elementos con que contamos, y al mismo tiempo que podremos siempre encontrar otros recursos para enriquecer nuestra capacidad de crecimiento.
No podemos buscar la Felicidad afuera ni en personas ni en bienes materiales. La sensación de alejamiento y la frustración es lo más fácil de obtener si lo encaramos de este modo.
Ella está en nuestro interior, somos nosotros, es parte de nuestro ser, y representa la luz que cada uno de nosotros lleva dentro. Si comprendemos que lo único que hace falta es que tomemos conciencia de que allí está y que sólo tenemos que abrirle las puertas de nuestro corazón para que se haga presente, habremos iniciado el camino que nos lleve directo a nuestro objetivo. La concreción de nuestro sueño más preciado:
SER FELICES.
La invitación es a cada uno para buscar las herramientas a fin de encontrar la dicha dentro de sí mismo y que así la proyecte en cada persona de su entorno y juntos, crear un mundo mejor."
 
LA IMAGEN PERTENECE A LA ARTISTA GRACIELA CABALEIRO
 

 

Las Flores de Bach: Willow

(Por el profesor Rodrigo Negrete )

Willow es la flor del sauce. Al pensar en el sauce creo que lo que más rápido viene a nuestra mente es la imagen del sauce llorón. Precisamente esta flor nos ayuda cuando caemos en un estado de lamentos permanentes por la injusticia con que nos trata la vida. ¡Cuántas veces habremos sentido las consecuencias de haber guardado en nuestro interior broncas que no pudimos expresar! Luego, con el tiempo, el cuerpo se resintió, la mente se retroalimentó de autoconmiseración y de ahí en más la existencia pasa a ser una queja permanente porque el mundo no da en la medida que pensamos que nos merecemos. Pasamos entonces a ser las víctimas de un destino cruel del que todo nuestro entorno es responsable porque no somos capaces de ver nuestra responsabilidad en lo que nos sucede de encontrar la razón de nuestros pesares en las actitudes propias.
Al tipo Willow negativo lo escuchamos preguntarse "¿Por qué a mí?" o repetir "Yo no hice nada para merecer esto". La amargura queda girando en el interior de la mente y el corazón se llena de un resentimiento difícil de borrar porque los pensamientos inducen a ver todo desde un punto de vista negativo. Cuando las cosas no son como se desean, o todo no sucede de acuerdo a como lo planeado, uno comienza a preguntarse por qué tanta dureza, por qué el destino lo maltrata de esa manera. Cuando estas personas se enferman, son aquellas que nada les viene bien. Si alguna mejoría es visible, niegan categóricamente el hecho de poder estar mejor, argumentando que tal vez su aspecto sea mejor pero que siguen sintiéndose tan mal como antes. Protestan por todo, son difíciles de tratar y muy demandantes.
El tipo Willow negativo es incapaz de disfrutar el éxito de los demás. Sus pensamientos y actitudes endurecen su cuerpo y su mente, pero sobre todo su corazón, al punto que comienza a considerar que la vida le debe algo. Así va tomando de los demás como si fuera su derecho, sin pensar en dar nada a su prójimo, sin darse cuenta de que va alejando a quienes quisieran realmente ayudarlo. Se torna gruñón, incapaz de ver el lado positivo de las cosas, un verdadero aguafiestas.
En casos más puntuales, nos sucede a cada uno de nosotros de perder momentáneamente nuestra armonía, poniéndonos en un estado de irritabilidad en el que vemos todo negro y comenzamos a quejarnos, poniéndonos de mal humor. En esos momentos también podemos pensar cómo pueden estar alegres los demás. Este estado es natural de todas las personas y no deberíamos sentir vergüenza por sentirlo, pues todos en un momento u otro atravesamos por un momento en el cual experimentamos esta emoción negativa, tan natural como tantas otras. Por algo el Dr. Bach incluyó este remedio entre los 38 tipos que componen su sistema.
Sería muy importante reconocer el estado en nosotros mismos, pues es justamente para ello que contamos con la ayuda de Willow: nos ayuda a salir de ese pozo de negatividad neutralizándola, haciéndonos tomar consciencia de las responsabilidades para con nosotros mismos, como de la propia capacidad para atraer felicidad o bienestar a nuestra existencia, según nuestro modo de pensar.
Con Willow recobramos las ganas de disfrutar, de compartir la alegría de los demás. Da la posibilidad de ver las cosas en su real proporción, permitiéndonos recobrar nuestra capacidad de reírnos de nosotros mismos y de mantener nuestro buen humor gracias al optimismo que comienza a desarrollarse. En suma es la flor que da luz a nuestro corazón pues nos ayuda a limpiarlo de sentimientos negativos.
Autores: Staff de la Revista Crecimiento Interior.
 

 

El cuerpo energético del paciente

por la doctora Natalia Giovannini.

Las esencias florales una vez incorporadas en el cuerpo, gracias a su característica vibracional, entra en contacto con el cuerpo energético del paciente y viaja por él a través de los meridianos de acupuntura y se dirige a los chakras y órganos energéticos, donde producirá su efecto, que se manifestará inicialmente en los estados emocionales y posteriormente, y dentro de lo posible, en la materia. Si bien es cierto que lo anterior es complejo, en la práctica lo que ocurre es que cada flor posee una cualidad característica, como puede ser el coraje, en el caso del Mímulos, y al ser dada a un ser con temor, éste la incorporará hasta que el coraje desplaza el temor. Supongamos que tenemos una habitación oscura y queremos iluminarla. Para ello, nos disponemos a colocar luces diferentes en cantidades pequeñas (por ser tan sutiles) hasta iluminar toda la habitación y no nos ocupamos de tratar de sacar la oscuridad, pues eso sería imposible.
Las esencias florales son un campo energético sutil, mantenido en una alcoholatura (agua-alcohol), por lo que también es correcto utilizar el nombre de "elíxir floral" en lugar de esencias florales, que colocado en el campo energético sutil de otro ser vivo actúa por resonancia vibracional, armonizándolo. Sólo actuarán las esencias florales que encuentren receptividad vibracional en el receptor, por lo que sí se utilizan esencias florales "equivocadamente", no producirán ningún efecto diferente al del placebo.
 

 
 

La culpa

 "La revolución que pensadores como Freud, Marx, Jung o Sartre, produjo un paso en el proceso de liberar al hombre de las cadenas de esclavitud de los templos y, al mismo tiempo, generó un hueco, una carencia, una ausencia, que ni inconsciente, relaciones de producción, arquetipos o “nausea” existencialista, pudieron cubrir. Es más, los seres humanos, sin darnos cuenta, adquirimos nuevos amos que substituyeron los anteriores. Nuevos motivos de culpa y condena.

De manera que, el quebranto y menoscabo del “poder del pecado contra Dios” no aportó un mayor grado de libertad a la humanidad, ni disminuyó la presión de los sentimientos de culpa, angustia, soledad y tristeza. Y, esto que sucede en lo general, acontece en lo particular.
Las personas que consultan a un terapeuta pueden haber prescindido del fundamento espiritual de su vida, pero eso no les trajo menos culpa, menos desesperación o menos inseguridad. Guillotinar a Dios no supone matar la culpa.
Bach, propone otro sendero: recuperar una autentica espiritualidad basada en la libertad y el amor que lleva a que culpa y desesperación desaparezcan de nuestra existencia. Y, en este punto, Pine, tiene una participación esencial. Nos hace responsable de ser “prójimos”, con nosotros y con los otros, nos enseña a portarnos bien con nosotros mismos. Y, entonces, como resulta que así como nos tratamos trataremos a los otros, si somos responsables por nosotros, seremos responsables por los otros. En suma, del mismo modo como no nos condenamos, no condenaremos; así como no nos juzgamos, no juzgaremos. De nuevo, se desnuda otra vinculación floral: en este caso entre Pine y Beech."
(Prof.Eduardo Grecco)
 

Los Siete Ayudantes

 

Recordemos la acción floral de los 7 Ayudantes del Sistema Bach :
ROCK WATER, HEATHER, GORSE, OAK, OLIVE, VINE Y WILD OAT 
 
"Una pregunta inicial sobre el tema de los Siete Ayudantes es acerca de la necesidad de su descubrimiento o de las razones clinicas y de otra naturaleza que llevaron a Edward Bach a explorar el territorio de la cronicidad de la manera en como lo hace. Situemos las cosas.
Los ayudante son remedios que Bach piensa como herramientas para describir estados crónicos, entendiendo por esto a condiciones en donde la persona se ha acostumbrado tanto a la enfermedad que la imagina como formando parte de su naturaleza, pero que, a la vez, encubre y no permite ver lo que ella es en realidad (Curador).
En esta dirección Bach señala que "estas personas han perdido mucho de su individualidad y necesitan ayuda para salir del callejón sin salida en el que se han metido […]. Son personas que dicen: «Padezco esta enfermedad desde niño y no puedo esperar verme libre de ella», o se han tornado enfermos desde hace tanto tiempo que se han resignado a la idea de que nada puede ser hecho; o, quizás, son personas, que consideran que el mal humor o los resfriados constantes o la persistencia de cualquier enfermedad son como parte integrante de su propia naturaleza. De hecho, especialmente en ciertos casos de irritabilidad, nerviosismo o inhibición, o casos similares, estos males son aceptados como parte del carácter, aunque ellos son realmente conscientes de que no es su propio Yo […]. Los defectos de nuestro carácter, o la resignación a las debilidades corporales, sólo pueden superarse si existe el deseo de curación, y los Cuatro Ayudantes [aún no había llegado al descubrimiento de los otros tres] nos liberarán de dicho estado, conduciéndonos al nivel de los Doce Curadores". De modo que los ayudantes presentan como signatura: la desesperanza de curarse (que funciona de un modo no consciente), la integración de la enfermedad como rasgo de carácter, síntomas de larga data y que se viven, sin embargo, como algo ajeno; son máscaras encubridoras (y por lo tanto defensivas) de la personalidad."
(E.Grecco)
 

 
 

Los 7 Grupos del Sistema Floral de Bach