lunes, 31 de diciembre de 2018

Amarse a uno mismo.


"Amarse a uno mismo no es igual a soberbia o engrandecimiento de lo que uno es. Eso solo señala pobreza interior. Amarse a uno mismo, en cambio, es aceptar todo aquello escaso, doloroso, oscuro, desdichado y malogrado, que vive dentro de cada uno de nosotros, y que funciona como un pedazo que rechazamos y que nos avergüenza y que quisiéramos poder borrar de nuestra historia y existencia. Amarse a uno mismo es admitir el vaivén de la oscilación, el desgarrón de la tristeza, el estrépito de la agitación y la presión del descontrol, el vacío y abandono que, muchas veces, atrapan el corazón en la desventura, lo sombrío y necesitado. Amarse a uno mismo consiste, además, en no renegar de lo desagradable que forma parte de lo que somos. Dejar de ser severos con nuestras imperfecciones y fallidos, tolerar los enredos que generamos, las historias que embrollamos, las relaciones que enmarañamos. En suma, ser compasivos con nosotros mismos.
Ser compasivos con nosotros mismos es una actitud necesaria para sanar. Si se carece de esta disposición la curación se estanca y la infelicidad ocupa los rincones y parajes de nuestra vida. Abrirse al amor no sólo consiste en dejar que los otros o algún otro/a entre en nuestro corazón. En esencia, abrirse al amor, implica amarse a uno mismo y, desde ese lugar, que el exceso de amor que llena nuestra alma, se derrame y se comparta. Y, allí esta Holly para ayudarte en esa labor, ya que, para que el amor habite el corazón se requiere despejar de su interior los sentires que nos alejan de él."

Eduardo Grecco.


martes, 25 de diciembre de 2018

FELIZ NAVIDAD 2018

Puesto que a lo largo del año hemos disfrutado de su iluminador conocimiento floral, les comparto hoy este especial MENSAJES DE NAVIDAD del Profesor Eduardo Grecco :

Navidad

A veces, parece que me resulta necesario optar entre disfrutar de mis libros o de mi gente. Las perplejidades suelen ser, en cambio, una certeza que no abre espacio para la duda. Estoy tan lleno de ellas, que definen mi humanidad. Navidad es un tiempo que forja en mi interior el deseo, no de fiesta y compañía, sino de silencio y soledad. Hay algo que el otoño fue gestando y que está listo para parir. En todo nacimiento, como en toda muerte, aunque uno esté rodeado de muchos, siempre se encuentra solo. Nacer y morir, son procesos que requieren el estar con uno mismo, con toda la conciencia del paso hacia el recuerdo y hacia el olvido, y es bueno que, en esos momentos, nadie nos distraiga. Navidad y Pascua, son tiempos entrelazados pero subjetivos. Están cargados de historias personales de mucho “ser” que aflora en las reuniones, en los regalos, en cada ceremonia, en cada deseo de felicidad y en cada abrazo. Navidad y Pascua, una divinidad que nace en nuestro corazón, una humanidad que muere para renacer. Recordatorio de que somos divinos, conmemoración de que somos humanos. Sin embargo, no solo son cronologías personales, sino que durante una cadena de instantes una fibra arcana e insondable nos envuelve con las mismas esperanzas, sueños y sentires de miles de generaciones, de ancestros cercanos y abismales, de hombres y mujeres conocidos y extraños, que resonaron, en sus momentos, con la huella arquetípica de nacer y morir, del encarnar lo divino, de cesar en lo humano. Y, tal vez, como Fernando Pessoa aporta:” …con las imaginaciones muertas de todo un linaje de místicos.”
Navidad y Pascua, son ocasiones cíclicas que no se comprenden a plenitud, sin enfrentar la una a la otra en una relación dialéctica de oposición complementaria. El pesebre de Holly entraña la cruz de Star of Bethlehem, la alegría de nacer y la tristeza del morir. En este punto nos precipitamos a una singular condición. Ante un niño que nace, en sus padres y familia brota la alegría. Para el alma de ese infante, en cambio, quizás vibra la tristeza de abandonar el regazo de la “Patria Celestial” para vivir en un “exilio”. Para quien muere y allegados, el tránsito de partir de la escuela de la tierra despierta tristeza, pero, el alma de quien cesa su carnalidad, esta dichosa de regresar a su hogar espiritual.
Queridos y queridas todos y todas, no importa la fe de cada quien, ni si carece de fe, si participa en un encuentro comunitario en un templo (de cualquier naturaleza) o en una mesa repleta de comida, o si está solo. La fecha de Navidad o del Sol Invicto, del nacimiento de Jesús o de Dionisio, es una memoria colectiva de la humanidad que nos reúne en torno a mismo linaje: somos humanos, divinos y carnales, destinados a un pesebre y a una cruz, a vivir una vida sostenida en los pilares de Holly y Star of Bethlehem, del amor y sus penas. De modo que, en este día un hilo de memoria arquetípica nos hilvana en el mismo telar y nos recuerda que somos semejantes. Nos da la oportunidad de tomar conciencia que formamos parte de una sola red. Una conciencia que brota de despejar de nuestra vida, todo aquello que nos separa de la experiencia de amor. Desde mi corazón al de ustedes, feliz día. Que la fuerza alquímica de Holly los acompañe.

VINE, para ser un buen líder

Cuando una persona con características Vine está desarmonizada tienede a imponer su poder sobre los demás. Muestra falta de consideración y compasión por el sufrimiento ajeno. Está convencido de que debe ser obedecido sin cuestionamientos. Y con su fuerte carácter amedrenta a los otros.
Cuando comienza a tomar VINE, se inicia la transformación. Porque Vine promueve la actitud carismática del verdadero líder. Ahora empezará a utilizar su fuerza y capacidad de mando para AYUDA A OTROS A CONOCER SU PROPIO PODER.
Despierta la sensibilidad ante el sufrimiento del otro. Y aprende a SERVIR en pos del crecimiento de los demás.
Aquel Vine despótico, tirano y desvalorizador se convierte en un líder compasivo y comprensivo.


STAR OF BETHLEHEM, por Eduardo Grecco.

"En cada oportunidad que el desconsuelo ancla a mi vida, mi primera reacción es buscar sosiego en Star of Bethlehem. Bach, describió esta esencia, por primera vez, en 1935 y lo hizo de un modo diferente al resto de las otras 18 que la acompañaban, en el pequeño opúsculo que pidió a su editor que agregara a la edición de Los Doce Curadores y los Siete Ayudantes. Allí dice, textualmente, “La que consuela, la que alivia los dolores y pesares.” Un simple, breve y contundente resumen de la acción de este remedio. Es interesante imaginar que el término “consuelo”, hace referencia a una acción de confortar, dar esperanza, aliviar, sosegar, mitigar la congoja, pena, angustia y agobio, que aflige y oprime a una persona y le quita interés por la existencia. Una conducta que genera, en quien la recibe, animo, alegría, felicidad y júbilo. Sin embargo, una traducción etimológica de esta palabra abre una puerta llena de implicaciones. Al rastrear su origen vemos que, consuelo, supone la presencia de un encuentro interpersonal, de un acto lleno de compasión y cuidado por el otro, ya que, su significado es: "ser con el que está solo". De manera que, consolar, no supone suprimir el dolor, sino estar junto al que lo sufre haciéndole llegar un mensaje: “No estás solo. Estoy a tu lado. Juntos llevaremos el peso de este dolor. Aquí estoy para reconfortarte”. Y, esta es la vivencia que Star of Bethlehem provoca en el corazón de las personas, un profunda sensación de “quitapesares”. Su labor genera un movimiento reflexivo, una especie de estado meditativo, singular y balsámico, pleno de quietud. Cómo no sentir gratitud ante esta geométrica flor, si todos necesitamos tanto dar como recibir consuelo."

EL MENSAJE DE LARCH.

En el libro “Los Doce Curadores y Otros Remedios”, Bach escribe que este remedio es “Para aquellos que no se consideran tan buenos o capaces como las personas de su alrededor, que esperan el fracaso, que creen que nunca van a tener éxito y, por consiguiente, no se arriesgan ni intentan tener éxito con la fuerza suficiente.”
Aquí se puede ver los elementos que integran la estructura de Larch:
1. Desvalorización comparativa (“No considerarse tan buenos o capaces como las personas de su alrededor”)
2. Apuesta al fracaso (“Esperan el fracaso, que creen que nunca van a tener éxito”)
3. Acobardarse y desistir (“No se arriesgan ni intentan tener éxito con fuerza suficiente”) en su tarea de involucrase en la vida.

No es una cuestión de voluntad, de falta de ganas de alcanzar los logros. Por el contrario, estas expectativas están presentes. Lo que está ausente es la confianza en el propio poder personal de realización.
Como dice el maestro Grecco: "En el entretejido del rocío de la flor del Alerce hecho esencia, vive una vigorosa vocación para hacernos, sin desmayar, protagonistas de la vida.

¿Para qué las Flores de Bach™?

En la vida cotidiana debemos lidiar las reacciones del entorno y con nosotros mismos y las propias emociones que nos suscitan.
La mayor parte de las veces, nos encontramos imposiblitados de actuar de la mejor forma que la ocasión requiere y no logramos los resultados esperados, lo cual nos produce frustración y otras veces culpa. Nos enojamos con otros o con nosotros mismos (dependiendo de la personalidad de cada uno) y nos quedamos mal.
Las Flores nos ayudan a lidiar con nuestras emociones y reacciones emocionales, de una manera suave, equilibrando nuestras emociones y permitiendo de una manera natural y amable, el ir conectándonos con nuestro Ser Interior y lograr una mejor relación con nosotros mismos y nuestro entorno.
Gustavo Masieri - instructor del Bach Centre de Londres en Argentina.