viernes, 19 de mayo de 2017

Centaury - Ficha técnica


Lección. El Centaury tiene que aprender a encontrar el centro dentro de sí donde apoyar los cimientos de su identidad; a poner límites y no dejar que otros interfieran en su camino interior y, finalmente, a permitirse ser un agente activo en la construcción de su propia vida.

Virtud. Las virtudes que esta esencia permite desplegar son: mansedumbre, servicio, bondad, compasión, fortaleza, piedad, humildad, estima y modestia. Al mismo tiempo, fortifica la voluntad para hacer capaz a la persona de realizar el propósito interior que su alma le dicta.
El proceso que subyace a este dinamismo hace evidente que, al complacer, Centaury siente que se valida, que se corporiza, que existe. Pero lo que sucede es que al olvidar sus propias necesidades, al no escuchar su voz interior y al enajenarse en el deseo del otro, retrasa su propio camino de evolución y el de los que lo rodean.

Mapa emocional. Hostilidad reprimida, excesiva demanda de amor que conduce a una reiterada frustración, miedo a la libertad y al descontrol, culpa y remordimiento, necesidad de castigo, insatisfacción permanente, vergüenza, vivencia de no ser nada, no solamente no ser valioso sino considerarse una basura o un felpudo.

Polaridades emocionales. Servicio y egoísmo; servilismo y autocracia; sometimiento y tiranía: ira y perdón; crueldad y compasión; sumisión y libertad.

Modalidad comunicacional. Queja, falta de fuerza expresiva y espontaneidad, bloqueo en la afirmación, muletillas de permiso y perdón permanente, torpeza.

Vínculos. Dependientes, sometidos, sumisos, desafiantes, insatisfactorios, adictivos, inhibidos, búsqueda de protección y aprobación, delegación en el otro de la propia autoridad. En esencia las relaciones Centaury se organizan en torno de vivir la vida a través de la del otro.
 
Algunos de los rasgos mas destacados en su relación con otros son:
Si alguien necesita algo se lo dan sin que se lo pidan. Esta es una máscara que parece generosidad pero encubre temor.
Su finalidad esencial en la vida es hacer cosas por los otros. Este servilismo es una máscara del auténtico servicio.
Son considerados y amables en el trato con las demás personas.
Están con las personas que quieren en las buenas y en las malas.
Se inhiben cuando son el centro de atención.
Son personas sufridas, pacientes y con mucha tolerancia a la incomodidad.
Son bastante ingenuos y les cuesta pensar que otras personas tengan segundas intenciones hacia ellos.
En sus relaciones afectivas tienden al dejarse guiar por la pareja renunciando a su propia autoridad y su propio camino y hasta llegan al masoquismo.
En la sexualidad no busca tanto el placer propio como el del otro.
Síntomas físicos. Cansancio, palidez, trastornos circulatorios, trastornos hepáticos, dolores de columna (especialmente dorsales), hipertensión arterial, patologías tiroideas, tensión muscular, dolores en los muslos, constipación, disneas respiratorias, trastornos inmunológicos.
Síntomas psíquicos. Incertidumbre, represión de la sexualidad, relaciones de co-dependencia y sufrimiento, incapacidad de goce, tendencias masoquistas, afán de servicio desmedido, síntomas obsesivos, accidentes reiterados, incapacidad para expresar con fuerza las ideas, influenciabilidad, anhelo de reconocimiento y confirmación, temor a autoridad, necesidad de aprobación, incapacidad para poner límites, hipersensibilidad, tristeza, voluntad débil, pasividad, reaccionan a los deseos de los otros y no a los propios.
Mecanismo de defensa. Dependencia, bajo la forma de incapacidad de asumir la propia autoridad.
E. Grecco

Lo que Centaury oculta en su sombra


"A diferencia de lo que ocurre con Vervain la voluntad en Centaury se encuentra debilitada y, sus afectos, exacerbados, debido, en parte, a la vulnerabilidad que siente, de un modo visceral y, por otra, a causa del esfuerzo que despliega para complacer a los demás.
Es una persona que, de manera habitual, relega sus opiniones e intereses y le resulta costoso hacer valer sus ideas, de manera que, olvida sus propias necesidades y, en espejo, no percibe las auténticas necesidades de los otros. Por este camino, es frecuente que caiga en la rigidez y culmine en la ausencia de placer por las cosas de la vida cotidiana y, aún, por la vida misma.
Tras esta fachada, en su sombra se oculta un mundo bien diferente: fuertemente compulsivo, arrogante, egoísta, demandante, presumido, autoritario, dominante, tiránico, ampuloso, anhelante de poder y, por momentos, con tendencia a comportarse con crueldad. No por nada, Bach, colocó, como primer arquetipo de esta esencia, al Autócrata.
Pero, ¿Por qué no parece bajo esta faz y en cambio lo hace tras la máscara de la bondad y el servicio? Es que, el modo habitual de comportamiento Centaury se revela como un gesto de apaciguamiento hacia otros para evitar, por esa vía, el castigo o la agresión que pudiera recibir, fantasía simétrica a los deseos reprimidos o contenidos de castigar y agredir, que habitan en su lado inconsciente. Estos impulsos se encuentran al acecho para, cuando se presente la oportunidad adecuada, ser descargados sin peligro.
Entre ambas posibilidades antagónicas, autócrata o pródigo, existe un equilibrio, un sendero que permite el surgimiento de una personalidad fuerte y afirmada sobre sí misma, independiente y segura de sus convicciones, gentil y receptiva, compasiva y comprometida socialmente pero, al mismo tiempo, capaz de saber limitarse en el servicio cuando percibe que excede sus posibilidades, libre del temor de ser rechazada si no cumple con lo que le demandan, resistente a las influencias y que, de forma adecuada, no permite que se aprovechen de ella. Una personalidad que no persigue el amor sino que ha aprendido a identificar las trabas que dentro de ella ha levantado para impedir entregarse, libremente, a esa experiencia."
Eduardo Grecco

 

Centaury en la visión de Eduardo Grecco


"Centaury, asistido por aquella condición, según la cual, prefiere ser herido antes que herir, posee una bondad que lo lleva a no negar nada a nadie, a tolerar “… en beneficio de la paz, en lugar de hacer lo que sabe que es correcto porque no desea luchar… “(Bach). Sacrifica lo cabal y justo en pro de la armonía.
Sin duda, es rostro habitual del Centaury se manifiesta bajo la forma de una personalidad callada, sensitiva, dócil, gentil, abnegada, vacilante, dependiente, sumisa, inhibida, ansiosa (hasta en demasía) por ayudar a los otros pero, sobre todo, débil. Sin embargo, ahí no queda todo. Poseedor de una exagerada valoración de su capacidad para ayudar a los demás, es prisionero de serias dificultades para poner límites y decir que no a los requerimientos ajenos. Y, esta conducta, es un grave quebrantamiento del orden de la ayuda, ya que, servir no es postergarse, no es una obligación, no es una pulsión. Caer en estas maneras de practicar el servicio es convertir, tal actividad, en sumisión"

La toma de esta esencia floral de Bach no endurece la personalidad de Centaury, sino que fortalece el valor y la autodeterminación, de tal manera que la gente Centaury se vuelva capaz de trazar la línea y marcar el espacio donde ellos mismos se sientan libres de los deseos y ordenes de los demás.

martes, 2 de mayo de 2017

Hablemos sobre PINE




Cómo describre el Dr Bach este remedio?
El dice: "Para los que se culpan a sí mismos. Incluso cuando tienen éxito piensan que lo podrían haber hecho mejor, y nunca se contentan con sus esfuerzos o los resultados. Son muy trabajadores y sufren mucho de las culpas que se atribuyen a sí mismos. A veces si hay algún error es debido a otros, pero se atribuirán la responsabilidad incluso por eso."
(Los Doce Curadores y Otros Remedios)

Les comparto un resúmen de los post que Eduardo Grecco realizó entre el 17 de Octubre y el 9 de Noviembre de 2016:

 
En nuestra vida actual cualquier fracaso (ilusiones que se frustran, planes que se estancan, relaciones que se quiebran, afectos que se ven traicionados) funciona como leña que alimenta el fuego de la culpa.
Para el Psicoanálisis, la culpa, deriva del temor a la autoridad paterna que, con el tiempo, pasa a convertirse en una función interiorizada como una estructura, que Freud llamó Super-Yo. En cierto sentido, Freud reemplaza el pecado original por el Complejo de Edipo, en donde, el deseo y su prohibición chocan entre sí y, dan lugar, a la construcción de la culpabilidad como un descargo y excusa, por lo que se ha deseado, es condenable y merece castigo. Vista de este modo, la culpa, es casi un pedido de disculpa y perdón que, sin embargo, no encuentra redención y que, por el contrario, muchas veces se hace síntoma. De tal manera, el cuerpo “paga” la deuda de la culpa no aceptada y no expresada y, por lo tanto, no cancelada.
No siempre la culpa es un sentir que alcanza la conciencia. En realidad, es mucho mayor la frecuencia en la cual permanece escondida en la sombra de lo inconsciente, que lo que navega a la luz de la percepción de nuestro yo. Pero, que no la tengamos presente, no significa que no ejerce su poder sobre nosotros. Y, una de las maneras por las cuales la culpa se expresa, es como grito en el cuerpo: el dolor. Un dolor cuya raíz hay que bucearla en nuestro mundo emocional. La conciencia calla, la memoria olvida, pero el cuerpo siempre habla y siempre recuerda.
Cuando la culpa aprieta nuestra vida, y no somos capaces de deshacernos de ella y liquidarla, es muy común que el castigo muerda el cuerpo como síntoma. Enfermedades autoinmunes, hipotensión, patologías del sistema nervioso, infecciones, patologías hepáticas, articulatorias y de la piel, son algunos ejemplos de este proceso, en el cual, la persona, se hace cargo de la autoría de un daño y paga con dolor esa culpa. De ahí la importancia que Pine tiene en ayudar a liberar esta creencia que consume la estima y la dicha de nuestra vida.
En algunas personas, culpa y apatía, están, en ciertas situaciones, íntimamente relacionadas. Pero, no es el único maridaje. Junto a la derivación en el cuerpo o la proyección en otros, que ya hemos señalado, hay más matrimonios posibles: que la culpa se haga rencor (Willow), dogma (Vervain), vergüenza (Crab Apple), amor (Holly) o rigidez moral (Rock Water). Ya ven, la culpa se esconde en todos los rincones de nuestros sentires.
La culpa es una emoción que crea la cultura como un mecanismo de control sobre las personas. Sentir culpa, encubre no hacernos responsables. Nace, en ocasiones frecuentes, de una convicción falaz: no ser capaz de alcanzar realizar esperanzas o expectativas que, en verdad, son ilusorias, irreales y ficticias. (Aquí se impone vincular Pine con Elm). Esto, incluye, la culpa por no ser perfectos y el auto-reproche por no hacer las cosas de un modo ideal. Al igual que Oak y Centaury, Pine, se siente obligado a arrogarse la responsabilidad que corresponde a otros, a hacerse cargo de los adeudos de otras personas. Y, todo esto, supone que, en este estado emocional, la persona no confía en los procesos de la vida, no descansa en la justicia del alma, sino que se convierte en juez severo de sí mismo. Al tomar Pine, uno se libera del deber, del pasado acusador, se abre a la responsabilidad sobre uno mismo, a la mayor capacidad para estar presente en el presente, a erradicar la divergencia entre lo que hacemos y lo que deberíamos hacer, y a dejar atrás programaciones y mandatos familiares de expiación.
Pine, nos inicia en el arte del equilibrio y la justa responsabilidad, nos relaja ante las exigencias de la vida, nos permite disfrutar más plenamente los momentos, a no torturarnos por como resulta lo que emprendemos, a no castigarnos por el pasado y los errores cometidos.

domingo, 26 de febrero de 2017

La Doctrina de la Signatura en las Flores de Bach

Con la expresión teoría de las signaturas, “teoría del signo” o doctrina de las signaturas, se alude a la convicción, presente tanto en la medicina antigua como en la medicina popular de muchos países, de que las plantas, los animales o los minerales llevan a menudo sobre sí los signos que permiten conocer sus virtudes.

Jordi Cañellas expresa en su blog  El Jardí de les Essències :

"Para conocer las flores de Bach en profundidad debemos conocer también las plantas de las que se extraen las esencias. A través de estos vídeos podrás aprender el lenguaje que usa la naturaleza para ayudarnos a descubrir los dones de cada especie, la información que puede aportarnos su esencia. Paso a paso te podrás maravillar del orden subyacente a todo lo natural y recordar un lenguaje antaño olvidado pero que está a nuestra disposición para re-conectar con la Madre Tierra y su sabiduría. Solo volviendo a la Tierra y a nuestras raíces, alcanzaremos el Cielo."

Ha subido a Youtube un Curso Gratuito sobre el tema compuesto por 20 videos.
He aquí los enlaces correspondientes:


JORDI CAÑELLAS
Es Biólogo especializado en Botánica y Ecología por la Universitat Autònoma de Barcelona, Postgrado en Fitoterapia Clínica por la Universitat de Barcelona, Naturópata por el Heilpraktiker Institut, Geocromoterapeuta, Maestro de Reiki y Sanador Reconectivo. Terapeuta floral, formado con Ricardo Orozco. Hace más de 13 años que ejerce de forma profesional como terapeuta floral y hace 9 que es formador de Flores de Bach en cursos de iniciación reconocidos por SEDIBAC, asociación de la cual es miembro. En 2015 creó una escuela de terapia floral que incluye cursos de iniciación, Bach profesional y terapeuta floral profesional en la que se trabaja con las nuevas esencias del Jardí.

Alergias y Flores de Bach

sábado, 25 de febrero de 2017

Existen flores ansiolíticas en el Sistema Bach?




Les comparto un artículo publicado sobre el particular por el profesor Ricardo Orozco


"A principios de los noventa, empezó a extenderse la información de que Agrimony era el “ansiolítico” del sistema floral de Bach. Fue la Dra. Pastorino quien en su magnífico libro1, tan legendario como pionero, acuñó el concepto que, con altibajos, se ha ido manteniendo en el tiempo.
 

Existe una interesante carta del Dr. Bach que sugiere algunos indicios de este uso de Agrimony: Sobre el artículo de Nora Weeks: Agrimony abre las puertas para permitir la entrada del dorado aliento de la paz. Ella piensa que la luz de Agrimony está íntimamente relacionada con “la paz que va más allá de la comprensión”, la paz de Cristo 2


Pero antes de esta carta, Bach ya ha escrito Los Doce Curadores donde en la explicación de Rock Rose, que es la última de la serie, ya insinúa el uso de Agrimony, añadido a la anterior, en casos de emergencia si existe “tortura” (torture en el original en inglés).3 En diversas traducciones aparecerá “tortura mental” o “si se siente torturado por el dolor”. 


Desconozco si en las ediciones posteriores al original en inglés, la “tortura” inicial se desglosa en mental o física. Por lo que a mí respecta, ya avanzado el desarrollo del Patrón Transpersonal, adopté el término tortura para referirme a todas las aplicaciones transpersonales de Agrimony, las cuales incluyen la ansiedad así como el picor, el dolor, el ardor…


Pero ahora prefiero centrarme en el tema de la ansiedad. La ansiedad es una vivencia básicamente emocional, consistente en un estado de espera penosa, aprensión, desasosiego y agitación interior. A menudo es bastante multifactorial y difusa en sus causas. La ansiedad puede existir como rasgo de personalidad o como estado. En el primer caso forma parte de lo que uno es: ansioso o nervioso. Un rasgo de personalidad consiste en un patrón permanente de comportamiento, pensamiento y sentimiento que se expresa en situaciones diversas. Por ejemplo, Mimulus es ansioso, así como muchas otras tipologías: Chicory, los obsesivos (Elm, Oak y Rock Water), Agrimony, Heather, Centaury, Impatiens y muchos más. 


La ansiedad puede vivirse como estado: uno está nervioso. No es que lo sea, pero por diversos motivos, como por ejemplo el estrés, cae temporalmente en este estado.
Había dicho que la ansiedad es una vivencia emocional, pero cabría añadir que integra un motor mental, llamado preocupación. Todos los ansiosos (como rasgo o como estado) tienen monólogos preocupados, que suelen empezar por las palabras “¿Y si…?”

En este contexto, resulta fácil llegar a la conclusión de que la ansiedad representa una forma de tortura. Durante muchos años empleé Agrimony en este sentido, ya que además, como es sabido, también actúa como catalizador, ayudando a hacerse más consciente de los sentimientos y emociones y a poder gestionarlos y expresarlos de forma más armónica. De manera que Agrimony va mucho más allá de lo que podríamos considerar como un ansiolítico “mecánico”.

Con el paso del tiempo me fui dando cuenta de que en realidad había dos flores que podían muy bien ser consideradas como ansiolíticos sintomáticos; efectivos, pero sin pretensiones: Impatiens y White Chestnut.


El primero de ellos basa su poder en su función desaceleradora. La ansiedad siempre se manifiesta como aceleración: aumentan las frecuencias cardíaca y respiratoria. El desasosiego interior se vive como una inquietud acelerada. De hecho, la función de Impatiens en el famoso Rescate es la de tranquilizar y relajar, en base a “bajar las revoluciones”. También esta desaceleración tiene que ver con la analgesia y el alto poder antiinflamatorio de la esencia, ya que la inflamación aguda siempre supone una actividad acelerada en la zona (calor, tumor y rubor). 


White Chestnut ofrece una aportación impresionante en el alivio de la ansiedad. Como ya anticipaba, la parte mental de la ansiedad puede definirse como preocupación, entendida esta como pensamientos intrusivos que se manifiestan siguiendo un patrón de disco rayado, un círculo vicioso estéril en suma.

Esta mini fórmula floral ha ayudado a mucha gente con problemas de ansiedad. 

 

Sin embargo, habría que aclarar que no constituye un tratamiento de fondo sino algo, como anticipaba, más bien sintomático, aunque no tanto como el Rescate. Mucha gente con ansiedad como rasgo lleva un dispositivo White Chestnut como equipamiento de serie.


Queda claro que el tratamiento de fondo de la ansiedad debe tener en cuenta la personalidad de cada uno. Por ejemplo, Mimulus es ansioso por su Mimulus; Chicory, por su Chicory, etcétera, por más que el abordaje más “sintomático” con Impatiens y White Chestnut cumpla un papel paliativo.


Resulta apasionante el ver como la Terapia Floral de Bach ofrece herramientas para todos los niveles de actuación, sean estos profundos o de superficie. Para los primeros es necesaria una buena y profesional formación; para los niveles de intervención más domésticos basta con una formación mínima, o incluso el autodidactismo puede resultar efectivo."


Link del artículo original: