domingo, 22 de septiembre de 2019

PARÁFRASIS FLORAL SOBRE EL POEMA "Cómo me convertí en guerrero" de Jeff Foster.

Alguna vez huí del miedo
Y entonces el miedo me controlaba.
Hasta que TOMÉ MIMULUS y aprendí a sostener el miedo como a un recién nacido,
A escucharlo, pero no a rendirme,
A honrarlo, pero no a adorarlo.
El miedo no pudo detenerme más,
Caminé con coraje en la tormenta.
Y cuando reaparece ya no me posee.
Alguna vez, sentí vergüenza por ser quien era,
E invité a la vergüenza a habitar mi corazón,
Le permití arder,
Y ella me dijo: — “Solo estoy tratando de proteger tu vulnerabilidad”.
Entonces tomé CRAB APPLE.
Agradecí a la vergüenza con cariño,
Y puse los pies sobre la senda de la vida nuevamente,
Desvergonzado, más bien con la vergüenza como un amante.
Alguna vez, tuve gran tristeza enterrada en lo profundo de mi.
Tomé MUSTARD. Y comprendí mi tristeza.
Lloré océanos. Mis conductos lagrimales se secaron.
Tomé STAR OF BTHLEHEM
Y allí encontré gran dicha y consuelo,
Justo en el centro de mi aflicción.
Fue el hecho de que se me rompiera el corazón lo que me enseñó cómo amar.
Alguna vez, tuve ansiedad,
Una mente que no paraba,
Pensamientos que no se silenciaban.
Entonces tomé WHITE CHESTNUT
Y me salí de la mente,
Y me volví a la Tierra,
Al barro,
donde me sostenía fuertemente como un árbol,
firme, seguro.
Alguna vez, la rabia ardió en las profundidades,
Y llamé a la rabia para que salga a la luz,
Sentí su poder estremecedor,
Tomé HOLLY y entonces sentí mi corazón latir con fuerza y hervir mi sangre.
Y finalmente las escuché:
“¡Respétate a ti mismo con todas tus fuerzas ahora!”, dijo LARCH
“¡Dí tu verdad con pasión!”, dijo VERVAIN
“¡Dí no cuando quieres decir no!”, dijo CENTAURY
“¡Camina tu camino con coraje!” dijo ROCK ROSE
“¡No permitas que nadie hable por ti!”, dijo CERATO
La rabia se transformó en una honesta amiga,
Una guía en quien confiar,
Un hermoso niño salvaje.
Alguna vez, la soledad caló hondo,
Intenté distraerme y anestesiarme,
Buscaba gente, lugares, cosas…
Incluso aparenté ser “feliz”.
Pero pronto tuve que dejar de huir.
Y caí en el corazón de la soledad,
Tomé AGRIMONY. Y morí y nací de nuevo,
en una exquisita soledad y calma que me conectó con todas las cosas.
Entonces ya no estuve más desolado, sino solo, con Toda La Vida.
Mi corazón se convirtió en Uno con todos los otros corazones.
Alguna vez, huí de los sentimientos difíciles.
Ahora los acepto, los comprendo y todos tienen su hogar en mí.
Ahora soy sensible, suave, frágil,
Mis brazos acurrucan mis niños internos.
Y en mi sensibilidad, se encuentra mi poder.
En mi fragilidad, mi firme Presencia.
En las profundidades de mis heridas,
En aquello que yo había llamado “oscuridad” encontré una Luz cegadora que ahora me guía en la batalla.
Me convertí en un guerrero,
cuando las esencias florales me invitaron a girar hacia mi mismo.
Y empecé a escucharme y abracé a mi Sombra.
(Mónica Vaccaro)
 
 
 
 
--Terapeuta: Hola. Cómo estás?
-- Consultante: Bien.
--Terapeuta: Qué es "bien"?
-- Consultante : ...


Tomarnos un momento...

"Necesitamos saber lo que nos está sucediendo. Todos los días. Todo el día.
Detenernos...
Tomarnos el momento para prestar atención a la inhalación ... otro para la exhalación.
Conquistar los momentos que ya son nuestros.
Sentir el apoyo de la Tierra a través de los pies en el suelo.
Confiar en el cuerpo.
Sentir lo que se siente.
¿Cuáles son las emociones que emergen?
¿Cuáles son los pensamientos?
¿Qué vamos a hacer con ellos?
Básico y sencillo, muy difícil...indispensable."
Lic. Fanny Libertum.

Equinoccio de Primavera


"La Naturaleza al expresarse y reinventarse a sí misma muestra lo mejor en las flores y en el canto de las aves.
Por lo tanto nosotros igualmente lo podemos hacer con nuestras palabras y nuestras acciones.
Todos estamos invitados a aprovechar la energía que se manifiesta en cada uno de los equinoccios para despertar nuestra sabiduría interior como hilo conductor entre el cielo y la tierra, para que a nivel personal podamos dar un paso más hacia nuestro estado de evolución consciente y contribuir al equilibrio de la vida en la Tierra."
FELIZ PRIMAVERA!

GORSE: CUANDO LA PLANTA LO DICE TODO

Es apasionante el ver como la signatura, o el gesto de la planta, es decir su aspecto y su comportamiento en el entorno, nos ayudan a entender el efecto que la esencia floral tiene en quien la toma. En esto, tanto Jordi Cañellas (Cuaderno botánico de las Flores de Bach) como Julian Barnard (Forma y función), y Mechthild Scheffer (Flores que curan el alma) han hecho importantísimos aportes. Todo se explica desde la perspectiva de la analogía, porque mente y naturaleza son la misma cosa, se manifiestan por las mismas geometrías y «Así como es arriba es abajo», aunque también «Como es fuera es dentro».
Quiero hacer algunas reflexiones libres sobre Gorse, la aulaga, planta que se distribuye generosamente por el norte de España, sobre todo en Galicia (Toxo). Como sabemos, la esencia floral sirve para, metafóricamente, «no tirar la toalla». Para navegar en la tormenta de la adversidad y evitar la claudicación.
El mensaje de la planta no puede ser más claro. Se trata de una especie pionera, luchadora, que crece en suelos áridos y castigados por el clima. De hecho, sus raíces tienen bacterias nitrificantes que fijan el nitrógeno atmosférico en tierra, mejorándola y haciéndola más fértil.
Las hojas no existen como tales, estando sustituidas por pinchos muy filosos semejantes a espadas, lo que le da a la planta un aspecto armado inconfundible. Las flores, de un amarillo dorado, nos recuerdan su innegable simbolismo solar: fuerza, valentía, poder, orden creativo. Scheffer, en su libro citado más arriba: comenta que «los antiguos celtas ya apreciaban mucho este arbusto espinoso que florece desde febrero hasta comienzos de abril. Veían en él el retrato del victorioso y joven héroe del sol, cuyas afiladas armas habían vencido al duro y helado gigante del invierno.»
Tomar Gorse es reconectar con ese oro solar líquido y sus virtudes, no rendirse al primer golpe y luchar, entendiendo que siempre podemos hacer algo para mejorar una situación adversa.

-Ricardo Orozco-
 
 

domingo, 30 de junio de 2019

Las flores de la frontera por Ricardo Orozco


Si clasificamos las esencias florales de Bach en el orden en el que fueron descubiertas, tenemos 3 grupos.
1º: Los 12 Curadores
2º: Los 7 ayudantes
3º: Los Últimos 19

El primer grupo está relacionado, al menos al principio de la obra de Bach, con 12 tipologías natales que conllevan un defecto a resolver y una lección a aprender, vinculada con la corrección del mencionado defecto. Una tarea del alma en “este día de escuela” terrenal llamado vida. El alma, al encarnar, se viste de carne y mente para adquirir un aprendizaje.
El segundo grupo, siempre desde los textos iniciales del Dr. Bach, está relacionado con reconducir la personalidad primitiva al camino trazado por el alma, el cual coincide con las doce personalidades anteriores.
Por último, el tercer grupo, al que Bach denomina como de flores más espiritualizadas, parece destinado a ayudarnos a transitar las dificultades, a menudo dramáticas, que nos pueden alejar del camino.
Con el paso del tiempo, y sobre todo a raíz de los misteriosos esquemas de Bach, el del “espejo” y el “circular”, se generarán interesantes teorías que, de alguna manera, proponen una estructura jerarquizada, tanto evolutiva como de tratamiento cotidiano.
Más allá de estas consideraciones, no dejan de asombrarme las primeras y últimas flores de cada grupo, las flores del límite, de una hipotética frontera, que se convierten en el interruptor de inicio y final de tres grupos bien diferenciados. Y esto tiene para mí un gran significado, porque cada flor de inicio es el motor que impulsa una tanda floral, y la última se convierte en un final, que lleva al propio Bach a creer que su sistema está terminado. No acierta cuando concluye los dos primeros grupos, pero sí cuando finaliza el tercero.
Si miramos atentamente el primer grupo, vemos que se inicia con Impatiens (1928 y 1930) y termina en Rock Rose (1932). Más allá de que se trate de dos tipologías, las esencias tienen un rango de actuación muy amplio en todos los seres vivientes. Se trata de dos flores que trabajan sobre funciones instintivas, de supervivencia, conectadas con circuitos de alarma (aceleración y pánico), por lo que quedarán incorporadas en lo que hoy conocemos como Rescue Remedy. Y es que esa alma inmortal encarnada en un cuerpo necesita que el frágil vestido perecedero en el que habita sobreviva a numerosos peligros y asechanzas.
Cuando el Dr. Bach prepara Rock Rose, al que inicialmente llama Rescue, cree que el sistema está completo y publica Los 12 Curadores (1932). De hecho, pasan entre 9 y 10 meses de intenso y fecundo trabajo con solo estas doce esencias, hasta la aparición del primer ayudante: Gorse (1933). Si pensamos en él nos encontramos con que, aunque uno sobreviva físicamente, puede claudicar ante las dificultades de la vida, tirar la toalla y darse por vencido, navegar a la deriva renunciando a toda participación y dejando que sea cualquier otro, acaso el azar, quien gobierne la nave.
Y precisamente puede que se trate de haber perdido el rumbo, el camino trazado por el alma, lo que nos lleva a la necesidad de una guía intuitiva. Es preciso recuperar la hoja de ruta trazada por el alma. Porque la vida tiene un sentido preciso, aunque ahora no lo entendamos y estemos a menudo tan perdidos. Por eso Bach prepara en 1934 Wild Oat, la brújula inteligente para recuperar el rumbo perdido.
Y será con esta última esencia con la que Bach dé por finalizada la búsqueda de las esencias, aunque todavía no sabe que le esperan otras 19. Se retira a la casa de Sotwell, donde espera descansar y velar para que su trabajo se consolide y difunda.
Pero las tareas del alma implican en ocasiones terribles pruebas. Y por ello no me sorprende que, en 1935, el propio Bach sufra un terrible dolor de sinusitis que lo catapulta a preparar Cherry Plum, la esencia destinada a recuperar la calma cuando uno cree que va a volverse loco. Así empezaría el dramático ciclo del tercer grupo. Recordemos que en estas últimas esencias Bach experimenta en carne propia, y de una forma maximizada, los estados que le van a llevar a encontrar la esencia precisa que ayuda a sobrellevarlos. Nora Weeks es clara en este sentido.
Se trata así de una durísima prueba de seis meses que termina en la apoteosis, o mejor dicho el apocalipsis, de Sweet Chestnut. Y esta esencia de angustia existencial, de oscura noche del alma, explica la muerte simbólica del ego y el nacimiento de una nueva personalidad, ahora definitivamente orientada al dictado del alma. Por eso es lógico que sea Sweet Chestnut la última flor del sistema… esta vez definitivamente. Y creo que Bach es consciente de ello, puesto que sobrevive catorce meses a su última creación, trece de ellos operativo, trabajando y dictando conferencias pese a su siempre frágil salud. Podría haber preparado en esos últimos trece meses 30 esencias más, si pensamos que el método de cocimiento es más corto que el de solarización, y dado que en solo 6 meses de 1935 había obtenido 19 nuevas flores. Pero no, él se da cuenta de que Sweet Chestnut es la flor definitiva, el verdadero final de la creación y el nacimiento de un sistema completo, tal como hoy lo conocemos.