domingo, 5 de junio de 2016

Las prescripciones de Edward Bach

Eduardo Grecco, Lluís Juan Bautista y Luis Jimenez, tres maestros de la Terapia Floral y codirectores del Círculo Synthesis son los autores del libro en el rastrean en la historia del trabajo de Bach  buscando descubrir los fundamentos de la prescripción floral según el propio creador del Sistema


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El agua como portadora de información: en ésta ocasión, música

La Terapia Floral Integrativa según Susana Veilati





ENCUADRE, ACTITUD Y SABER SOBRE PSICOPATOLOGÍA Y PSICOFÁRMACOS.

 

" El viernes de la semana pasada el psiquiatra y terapeuta floral Ramón Carballo Sánchez, y servidora, compartimos pantalla on line para conversar sobre la TFI: ENCUADRE, ACTITUD Y SABER SOBRE PSICOPATOLOGÍA Y PSICOFÁRMACOS.
Las tres ultimas horas el Dr. Ramón Carballo disertó magistralmente sobre la historia y la actualidad de la psiquiatría, sus objetivos, alcances y limitaciones. Conversamos sobre la enfermedad mental (neurosis, depresión, trastornos de la personalidad, psicopatía y psicosis), los psicofármacos que consumen los consultantes que asisten a terapia floral; y pensamos estas problemáticas en términos de materia floral, no para substituirlos (la medicación psicofarmacológica no puede ser sustituida por las esencias florales porque tienen objetivos diferentes) sino para comprender cómo el médico o el psiquiatra han pensado la complejidad de este paciente que ahora nos solicita acompañamiento floral. El Dr. Carballo habló de su experiencia con esencias florales, y mencionamos algunos capítulos de nuestra andadura a lo largo de 20 años de trabajo colaborando el uno con el otro.
La primera hora contesté preguntas de encuadre y actitud en nuestro trabajo como Terapeutas Florales Integrativos, con personas medicadas y en proceso psi con psiquiatras y psicólogos. Os dejo un par de diapos con algunas de las cuestiones planteadas por los alumnos, y resueltas. Básicamente los TFI´s trabajamos desde la conciencia de insertarnos, con lo floral, en un equipo que hace un trabajo a favor del consultante que nos solicita Terapia Floral Integrativa."

"Por otra parte, para los TFI es requisito indispensable que el paciente esté apropiadamente acompañado por un psiquiatra y un psicoterapeuta. No es tarea sencilla la buena conjunción de estos factores, pero llevo 20 años haciéndolo, así es que es posible. Cierto es que hay que informarse y formarse; y también pienso que los terapeutas florales debemos abandonar el discurso “No nos aceptan” para pasar al “Me acepto, adapto mi intervención a lo que hay, elaboro estrategias de inserción exquisitamente respetuosas con otros estilos de intervención, e insisto en mi propuesta “. Para ello debo tener claro cómo intervengo, con qué objetivo, y cómo transmito esto a médicos y psicólogos (jamás olvidaré una reunión con los padres de una niña ingresada, el médico jefe de la unidad de cuidados, su ayudante, y la jefa de enfermería de un importante hospital madrileño. Tuve que explicarles qué era la terapia floral y como iba a intervenir. Me dieron permiso). ¿Y cuál es ese objetivo y cómo transmitirlo? pues con la verdad de la terapia floral: “Nos interesa el desarrollo de la virtud opuesta al defecto que da origen a la enfermedad física o mental”. La psiquiatría se encarga de la química cerebral; los psicólogos del comportamiento; nosotros del desarrollo de la virtud. Me queda claro que no se solapan los objetivos. Son distintos y mutuamente colaborativos.
Si el paciente medicado solicita acompañamiento floral y está debidamente asistido por psiquiatra y psicólogo, los TFI intervenimos floralmente. Si psiquiatra y psicólogo no están de acuerdo y el paciente acoge como suyo ese parecer, interrumpimos nuestra intervención. Si psiquiatra y psicólogo se muestran indiferentes, continuamos. Si psiquiatra y psicólogo están dispuestos a que conversemos con ellos sobre el caso, nos comunicamos con ellos. Los TFI apoyamos las intervenciones y los objetivos de todo el equipo que intenta facilitarle la vida al paciente. No opinamos, ni interpretamos, ni juzgamos las intervenciones de nuestros colegas. ESCUCHAMOS Y FORMULAMOS. Pero sabemos qué estamos escuchando, estamos informados, sabemos qué medicación toma ¿para qué?, ¿cuál es la dosis?, ¿sube? ¿disminuye?. Nos queda claro lo que dice el psicólogo, el psiquiatra y el paciente. Sabemos informarnos sobre tal o cual diagnóstico, y pensarlos en términos de esencias florales para ver qué dolores hay allí y tenerlos en cuenta a la hora de la conversación terapéutica y de la particularidad de cada persona. Y no nos dejamos intimidar por las otras ciencias y sus diagnósticos, nombres, síndromes, drogas… porque lo que vemos allí de modo compasivo, es a dos profesionales, psiquiatra y psicólogo, asistiendo a un ser que sufre de miedo, tristeza, ira, incomunicación, despiste… para lo que tenemos nuestras esencias florales, y la certeza de una intervención asertiva y cuidadosa."
 
Fuente:  http://escuelaterapiafloral.com/encuadre-actitud-saber-psicopatologia-psicofarmacos/

domingo, 8 de mayo de 2016

Mejor Compasión que lástima



Días pasados, durante una consulta floral, la consultante expresó que no terminaba de entender la diferencia ente “lástima” y “compasión”. Yo le respondí. “La diferencia la hace el Amor”.

“Sentir compasión no significa sentir lástima hacia los demás” – explica la Lic. Fanny Libertun

Compadecerse de alguien es poder ponerse en el lugar de quien sufre porque uno se reconoce a sí mismo en ese sufrimiento. Como dice la psicóloga Belén Casado Mendiluce: “Cuando te compadeces no juzgas, no te eriges en juez que dirime quién es bueno y quién malo, porque sabes que esa línea, en ocasiones, no es tan fácil de definir”

La compasión dignifica. Nos hace más humanos.

En tanto que sentir lástima por alguien es ponerse (consciente o inconscientemente) por encima del otro a quien se juzga inferior. Porque el término suele usarse socialmente ya sea con cierta connotación peyorativa (“Me das lástima…” “Te tengo lástima…”) o bien considerando a la persona “víctima” de lo que le sucede y no como un ser responsable de sus acciones, por lo que directa o indirectamente, le estamos quitando su poder (Juan Ordóñez – Biodecodificación)

Andre Lima (reikista brasileño y terapeuta EFT) opina que “el sentimiento de compasión está completamente desprovisto de cualquier tipo de culpa, tristeza por el otro, impotencia o dependencia. Tampoco existe el sentimiento de que el otro no es capaz de superar las dificultades. La compasión está entonces, desprovista de negatividad. Esta brota desde el fondo de nuestra esencia y viene acompañada por una paz interior. En ese estado, podemos reconocer el sufrimiento de otra persona pero sin arrastrarnos para sufrir junto con ella. Entenderemos que aquello es parte de su aprendizaje y que ella tiene la capacidad para superarlo.”
 
Si bien el diccionario de la Real Academia Española, define “lástima” como “enternecimiento y compasión por los males de alguien” en la realidad cotidiana la lástima queda desnuda de tal sentimiento empático.

Comparto un excelente posteo sobre este tema realizado por la Licenciada Fanny Libertun en su blog Psicología de la Compasión.









viernes, 29 de abril de 2016

Hacia el interior

"Aunque ya conozcamos como cambiar nuestra realidad, a los seres humanos nos cuesta trabajo ir hacia dentro, porque esto puede significar derrumbar todo lo que creemos que es real. Dejamos de ir hacia dentro por temor a encontrar cosas que no nos gustan como la culpa, o miedos arraigados en vivencias del pasado, y porque sentimos que saldremos lastimados si miramos profundo dentro de nosotros.
En la gran mayoría de los seres humanos vive latente el miedo, una energía que frena nuestro poder. El miedo tiene muchas caras y muchos nombres, y cuando no separamos ese nuestro miedo de manera específica, éste es una energía enorme con la que no podremos lidiar. Por el contrario, al tomar en forma específica aquello a lo que le tememos estamos tomando solo una fracción del miedo, y al enfrentarlo veremos que es tan absurdo, que podremos diluirlo con facilidad.
Realmente el problema radica en que creemos que debemos enfrentar a la inmensa masa de energía del miedo, cuando en realidad solo debemos ponerle nombre a nuestro temor en particular, confrontarlo desde nuestro presente, y agradecer su enseñanza."